18/06/2026
El éxito profesional, las buenas calificaciones o ser “el fuerte” del grupo muchas veces son las armaduras perfectas que usamos para tapar heridas muy profundas.
Tenemos la creencia de que a terapia solo se va cuando ya no puedes levantarte de la cama o cuando tu vida se cae a pedazos. Pero la realidad es que muchos llegan al consultorio siendo los mejores en sus trabajos, siendo los amigos que siempre escuchan, o los hijos que lo resuelven todo... pero sintiéndose inmensamente solos y agotados por dentro.
Reconocer que, a pesar de “funcionar” bien en el mundo, mereces un espacio para sanar y soltar esos guiones de tu infancia, es un acto de amor propio gigante.
¿Con cuál de estas historias te sentiste más identificado/a? Te leo en los comentarios 🫂🤍🫶🏻