06/08/2026
¡Un llamado a los futuros profesionales de psicología y colegas!
Ante la propagación de los recientes y deplorables hechos de violencia cometidos contra un niño con condición del espectro autista por parte de una egresada de la carrera de psicología, es imposible guardar silencio. Lo ocurrido no solo es inaceptable y condenable desde todo punto de vista legal y humano, sino que vulnera profundamente la confianza que las familias depositan en nosotros como profesionales de la salud mental.
Señores! trabajar con la neurodivergencia requiere mucho más que un título o un grado académico; exige una vocación genuina, preparación especializada constante, empatía, autorregulación emocional y, sobre todo, una ética intachable.
Además, quiero resaltar que las crisis en un niño neurodivergente no son desobedeciencias que deban reprimirse, sino formas de comunicación ante estímulos o exigencias que aún no logran procesar. Nuestro rol jamás será someter ni agredir, sino acompañar esos procesos con herramientas clínicas validadas, paciencia y un profundo respeto hacia su dignidad.
Esta lamentable situación debe ser un llamado urgente a la reflexión para quienes ejercemos y sobre todo, aspiran a ejercer esta profesión. Es fundamental comprender nuestros propios límites.
La psicología es un campo sumamente vasto y no todos tenemos las mismas capacidades o la afinidad necesaria para abordar cada área. Si no se cuenta con la preparación técnica, la tolerancia a la frustración o el perfil adecuado para trabajar con la infancia neurodivergente, saber decir que no y derivar a tiempo no es un signo de debilidad, sino un acto de honestidad y verdadera ética.
Quienes asumimos esta carrera con la seriedad que merece sabemos lo demandante que es la consulta diaria, por lo que cuidar de nuestra propia salud mental, asistir a espacios terapéuticos y buscar supervisión constante es un deber indispensable. No podemos brindar el equilibrio y las herramientas de contención que nosotros mismos no poseemos.
Dirigirme también, a los padres de familia, este hecho los invita a mantener una mirada atenta y vigilante en el cuidado de sus hijos. Es un derecho y una necesidad verificar la formación especializada y la habilitación de las personas que ingresan a sus hogares o asumen las terapias de sus niños, recordando que la intervención en casos complejos requiere profesionales debidamente capacitados.
El proceso terapéutico toma tiempo y las herramientas que se brindan deben reflejarse gradualmente en una mayor tolerancia y una disminución en la intensidad de las crisis. Observar las señales, escuchar la intuición y actuar ante cualquier inconsistencia es clave para proteger a los más vulnerables.
Resaltar que ningún profesional es perfecto, pero la labor que realizamos no se construye desde la infalibilidad, sino desde la entrega consciente, el rigor del estudio sostenido a lo largo de los años y el amor por la vocación. Cada paso que damos en nuestro ejercicio clínico tiene un impacto real en la vida de un ser humano y en la tranquilidad de toda su familia.
Honrar este compromiso para mí, implica recordar siempre que la psicología no es un simple oficio, sino una responsabilidad profunda con la vida y la salud de las personas, con suma más razón en la neurodivergencia y la etapa infantil.
Invito a todos los futuros colegas a examinar con conciencia su proyecto profesional, junto a su ética y sobre todo el amor por esta vocación hermosa. Sepamos decir NO. Derivar a tiempo no es un signo de debilidad; es un acto de honestidad y ética profesional.
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🧠🔱 PsicoDayna