07/10/2026
EL ADIÓS DE "LA PULGA"
Hay despedidas que no necesitan demasiadas palabras. La de Lionel Messi con la Selección Argentina es una de ellas.
Después de más de dos décadas vistiendo la camiseta albiceleste, el número 10 cerró una etapa que ya forma parte de la historia del fútbol. Su último partido, en un Monumental colmado, fue mucho más que un encuentro: fue el reconocimiento a una trayectoria construida con talento, perseverancia y una manera muy particular de entender este deporte.
Messi deja números extraordinarios: más de 200 partidos, 125 goles oficiales con la selección y títulos que marcaron una generación, entre ellos la Copa América y la Copa del Mundo. Pero reducir su legado a estadísticas sería quedarse solamente con una parte de la historia.
Porque también queda el futbolista que convirtió lo difícil en algo aparentemente sencillo. El zurdazo preciso, la visión para encontrar un pase donde nadie más lo veía, el regate, la pausa, la capacidad para decidir un partido en apenas unos segundos.
Y queda, además, la persona.
Un jugador que, pese a alcanzar una dimensión mundial, conservó una personalidad alejada de los grandes discursos y cercana a la sencillez. Su educación, su respeto y su carisma contribuyeron a construir una imagen que trascendió las canchas.
Su camino con Argentina no fue perfecto. Hubo críticas, derrotas, frustraciones y momentos en los que incluso llegó a cuestionarse su relación con la selección. Precisamente por eso, su recorrido adquiere todavía más valor: supo mantenerse, aprender, insistir y finalmente alcanzar aquello que durante tantos años parecía esquivo.
Hoy se despide el jugador, pero no desaparece su historia.
Se despide el capitán de la camiseta número 10. Se despide el hombre que durante 21 años hizo soñar, emocionar, discutir y celebrar a millones de personas.
El fútbol continuará. Llegarán nuevos talentos, nuevos ídolos y nuevas historias.
Pero algunas leyendas no se reemplazan.
Simplemente, se recuerdan.