Esos locos bajitos

Esos locos bajitos Un lugar para compartir, plasmar y tratar de responder todas aquellas preguntas que nos plantea la c Marcela Silva Navarrete. Asesoria Educativa.

Psicòloga Educativa, Especialista en Primera infancia y Psicomotricidad Aucouturier. Servicios profesionales en orientaciòn y acompañamiento en crianza a mamàs y papàs. Mamà de Dos Locos bajitos.

19/05/2020

Hola!!
Los invito a conocer mi nueva página!!!.
Esta página la desactivaré en un mes para concentrar todas mis energías en una sola.
Gracias!!!

* Espacio dedicado a los niños, sus familias y a todo aquel interesado en la primera infancia. Encontrarás información, actualidad y compañìa para bien criar!
* Sesiones de Acompañamiento a la Crianza.

Muchos papelitos de colores!! A volar!, Tadeo 10 meses
13/10/2014

Muchos papelitos de colores!! A volar!, Tadeo 10 meses

13/10/2014

Vitamina “P”

Todos sabemos lo difícil y agotador que puede resultar pasar toda una tarde con uno o más niños menores de 5 años. Jugar, correr y gritar son necesidades básicas de un niño pequeño quien además de g***r de cantidades sobreexageradas de energía, lo que más quiere es conocer, saber y experimentar situaciones nuevas. En casa podemos inventar cosas, crear juegos y diversiones, pero llega un momento en donde los niños necesitan la calle, necesitan Vitamina P, necesitan PARQUE. El parque y sus múltiples posibilidades se convierte en un lugar sumamente enriquecedor para el desarrollo de los niños. El parque les permite la oportunidad de explorar físicamente con su cuerpo (trepar, saltar, correr, lanzar, girar, patear, etc.), aprender conceptos de una manera natural: las plantas, los árboles, la tierra, los bichitos, el clima etc. Y lo que es más importante, permite a los niños desarrollar habilidades sociales, conocer a otros, compartir, resolver conflictos, tomar decisiones, aprender a esperar, respetar, tomar decisiones, cuidarse, etc. Estas habilidades son básicas y complicadas de adquirir para los niños y lamentablemente dentro de casa, con las mismas personas siempre, con juguetes demasiado estructurados y con la invasión tecnológica, vemos cada vez más y más niños con un pobre manejo de su cuerpo, sedentarios, desmotivados, sobrecargados y desorganizados, pues no tienen la posibilidad de desplegar toda su energía y descubrir el mundo más allá de su casa.
Dar el paso de salir del hogar, seguro y conocido, y ampliar el mundo del niño con algo tan sencillo como ir al Parque nos facilitará la tarea de la crianza al mismo tiempo que damos a los pequeños nuevas oportunidades para desarrollarse.

Marce

A embarrarse?.... siiiiii!!!. Si no es ahora, cuándo?
10/10/2014

A embarrarse?.... siiiiii!!!. Si no es ahora, cuándo?

10/10/2014

¿Yo sobreprotectora?... Noooo!

Cuando mi hijo tenía 1 año de edad y en contra de mi opinión, su papá lo sentó en un carrito buggy y lo dejó jugar casi solo. Yo quería matar al papá y rescatar a mi pequeño hijo y liberarlo de tal situación arriesgada que en mi fantasía podía ser muy peligrosa, seguramente yo hubiera guardado el buggy hasta los dos años de edad. Pues ni se cayó, ni se golpeó y lo disfrutó a mil, la única angustiada era YO. Usualmente las mamás tendemos a sobreproteger mucho a los hijos y nos es difícil ver que ya están creciendo y valorar sus múltiples capacidades. Obviamente los niños pequeños necesitan nuestro cuidado y presencia cercana, pero ¿Qué pasa cuando nuestros miedos traspasan la realidad y nos convertimos en madres pulpos que hacen todo por su niño porque aún está muy chiquito?.
Pensar y sentir que aún mi niño es muy chiquito, que no entiende, que es muy temerario, que no puede, que no debe, nos convierte en madres sobreprotectoras y, lo podemos cerciorar rápidamente si:
- Sentimos constante miedo o angustia de que se enferme, se caiga o se haga daño si es que no estamos muy cerquita de ellos.
- Pensamos que nadie más que nosotras mismas sabe lo que es mejor para él.
- Resolvemos todas sus dificultades desde ponerse un zapato hasta las peleas con los amigos.
- Respondemos por él, cuando alguien le pregunta algo.
Por último, si más de una vez alguien cercano nos ha dicho: “ya déjalo, ya no es un bebé”, pues entonces, es hora de meditarlo. Confiar, mirar y valorar las capacidades de nuestro niño, nos permitirá estar cerca sin sobreprotegerlo.

Marcela

09/07/2014

¿Son necesarias las rutinas?

Sí!, son necesarias y básicas para la regulación de los niños.
Los niños cuando nacen tardan unos cuantos meses en regular sus necesidades básicas de sueño y alimentación, pues su sistema nervioso aún inmaduro, irá ganando poco a poco la capacidad de esperar y responder a un mundo totalmente nuevo para él. Todos los que tenemos niños sabemos lo caóticos que pueden ser los primeros 6 meses en la vida de un recién nacido, entre sus demandas desordenadas y su poca capacidad de expresión, prácticamente pasamos el día a día tratando de interpretarlos. Poco a poco el propio niño y con nuestra ayuda va acomodando sus horarios y todo es más fácil. Así también son necesarias las rutinas, no solo en cuestión de horarios sino también en ciertas secuencias de acciones que vamos repitiendo día a día y que van enseñando al niño a saber y a esperar qué es lo que sigue. Un niño que por ejemplo un día se duerme en su cama, otro en cama de papás y otro en el sillón viendo tele, no tendrá una rutina adecuada para conciliar el sueño y probablemente entrará en angustia al no saber ¿dónde dormirá hoy? Igual sucede con la alimentación, el aseo e incluso con el juego. No se trata claro de imponer un horario tipo cuartel, es más, todos nos damos ciertas licencias saludables y podemos comer de vez en cuando en la cama, pero esto es “de vez en cuando”. El día a día para los niños necesita un orden, repetición y acompañamiento con palabras siempre: “ya acabó la hora de jugar, ahora vamos a bañarte”, “Después de comer vamos a descansar un rato, luego vamos al parque”. Muchas angustias de los niños se calman con la simple anticipación y con una adecuada rutina. ¿Se imaginan que feo debe ser verse sorprendidos por manos ajenas que nos llevan, nos traen, nos cambian y nosotros no sabemos qué pasará?
Marce

26/06/2014

Los límites Sí son necesarios!

Rafael tiene 11 meses y ha comenzado a lanzar los lentes de la mamá cada vez que ésta lo carga, la mamá para evitar que se lo los rompa, ahora usa otros lentes irrompibles cuando carga a su pequeño. Rafael tiene ahora 2 años y cada vez que se molesta por algo, lanza por los aires lo primero que se acerca a su mano, y en lugar de recibir un “no” y una explicación, lo que hacen es distraerlo con cualquier evento que llame su atención. Y claro, él sigue lanzando las cosas. Los niños son así, por algo son niños y van a explorar de una u otra forma todo el mundo que les rodea, incluyendo a las personas que los cuidan y sus reacciones. Prueban, observan, miden y van modulando sus conductas de acuerdo a las respuestas que nosotros les damos. Y esto lo hacen prácticamente desde el momento en que nacen. Sucede pues, que padres y madres, y nanas y abuelos muchas veces piensan: “Es muy chiquito, no entiende” y así van pasando los días y los años y el niño crece y simplemente no sabe lo que es un límite y mucho menos respetarlo. El problema viene cuando el niño se encuentra con otros niños o en otras situaciones que no sean en su hogar y se enfrenta con la cruda realidad: “No le dejan hacer muchas cosas” y entonces surge la frustración y el llanto y la dificultad para adaptarse a situaciones un poco más estructuradas. Los papás asustados se dan cuenta que su hijo, ya de 3 ó 4 años, necesita un poco de orden y disciplina y recién comienzan a tomar acciones para corregir a su pequeño. El pequeño, a estas alturas se encuentra en una gran confusión porque no sabe en verdad ¿Qué está bien? y ¿Qué no está bien?, ¿Qué puede hacer? Y ¿Qué no puede hacer?, está metido en un gran problema.
Los límites claros y consistentes, ósea las mismas reglas dadas por mamá y papá, dan al niño la sensación de seguridad, el “NO” se convierte en una palabra que, bien usada, va estructurando al niño, le va mostrando por donde puede ir y por donde no puede ir. No tener límites claros es casi como empezar a conducir por una autopista sin ninguna señal y en un auto desconocido. Claro, no exageremos, como todo en la vida los límites tienen que ser pertinentes y lo suficiente flexibles como para que el niño tampoco sienta que no lo dejan hacer nada.
Marce

19/06/2014

A tu cuarto!... A pensar!...

Cuando nuestros hijos rebasan nuestra paciencia y queremos poner un poco de orden en casa, echamos mano de aquellos recursos que creemos son los que van a funcionar. El: “anda a tu cuarto y piensa en lo que has hecho”, es uno de los más usados. Me pregunto yo si en verdad ¿esto da resultado?. En primer lugar el niño está siendo castigado en su cuarto, lugar donde posiblemente tenga comodidad en la cama, juguetes a su alcance y mucha distracción. Luego,… ¿a pensar?.. ¿qué significará “pensar” en la mente de un niño de 2 ó 3 años? ¿Pensará realmente en lo que ha hecho y cómo remediarlo? ¿Reflexionará?, o simplemente estará tan asustado o confundido al no entender ¿Qué tiene que ver el portarse mal con irse a su cuarto?. Sumado a esto su propio papá o mamá lo aleja de su vista ósea… “no me quiere ver”.
Para un niño pequeño que aún no sabe bien el significado de las palabras y de las acciones, escucharnos hablar usando palabras como “cálmate, anda piensa, reflexiona, tranquilízate”, es algo que realmente no le da mucho sentido a sus acciones y mucho menos le habla de lo que no debe hacer. Usar palabras que le muestren acciones concretas como: “No puedes tirar las cosas, no puedes pegar a tu hermano, esto que has hecho no está bien, tienes que dejar de gritar y llorar cuando quieres algo, etc.”, son formas mucho más concretas de explicar a los niños qué es lo que queremos de ellos. Acompañarlos en este proceso de entender las reglas, los límites y las consecuencias de sus actos demanda mucha paciencia y “cabeza fría”. Sí es necesario sacar a nuestro hijo por un momento para que efectivamente se calme (y nosotros también), tratemos de no dejarlo solo, estar con él y ayudarlo a regularse, pues la mayoría de las veces los niños no saben cómo calmarse y necesitan de un adulto… calmado, que los contenga.
Las consecuencias (o pequeños castigos) deben ser pertinentes a la acción realizada: Rompes algo, ayudas a limpiar. Tiras tus juguetes, ayudas a ordenar. El famoso castigo en el cuarto solo funciona cuando ya el niño está un poco más grande y puede entender que en ese momento necesita estar a solas para que efectivamente piense en lo que ha hecho, sin sentir que lo están dejando solo con un problema que no puede resolver.
Marce

Dirección

Lima
LIMA33

Teléfono

974 631341

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Esos locos bajitos publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Esos locos bajitos:

Atajos

Compartir

Categoría