Terapia Carrillo

Terapia Carrillo terapiacarrillo.com ¿Por qué existe Terapia Carrillo? Cuando salí de la escuela me sentía desorientado. La vida me parecía demasiado compleja.

Los vínculos sociales me eran incomprensibles, el trabajo absurdo y mi mundo interior un n**o. Las respuestas a mi alrededor no me ayudaban. En ese momento nació mis deseos de construir mi propia respuesta a ¿cómo vivir? Me llevó a una exploración vivencial, espiritual e intelectual. La intelectual hizo que cursara la carrera de psicología. En mi trayecto he conocido a gente fascinante: maestros de la hipnosis, monjes budistas, clarividentes, mochileros, artistas, profesores destacados de importantes universidades y terapeutas de prestigio internacional. Entonces, nació una vocación por enseñar lo aprendido. Para mí, los rótulos son una falsificación. Más que psicólogo o terapeuta, yo me siento un profesor. Me gusta enseñar lo que sé. No quiero enseñar temas que se aprenden en las aulas. Me gusta enseñar a disfrutar la vida. Y esa es, y siempre ha sido la función de Terapia Carrillo. Me he centrado en quienes han demostrado mayor interés en escucharme, de allí que termine escribiendo un libro entero sobre la ansiedad y otro sobre el trastorno limítrofe de la personalidad. Trabajo dando terapias, consultorias, clases y conferencias. En todos mis roles siempre lo hago desde la misma mentalidad, enseñar a vivir mejor. De allí, que quienes me escuchan, quienes desean aprender, me hacen sentirme realizado. Comentario a comentario, sesión de terapia a sesión de terapia, clase a clase, conferencia a conferencia, son quienes buscan aprender lo que tengo para ofrecer quienes me llenan de alegría. Muchas gracias a todos los que siguen Terapia Carrillo. Este año voy a trabajar aún con más pasión, para todos ustedes.

13/08/2026

Una de las mejores prácticas para alcanzar el orden interior es ponerse a limpiar la casa. Cuando la mente está absorta en su propia verborrea incontrolable, olvida el momento presente, y esta tendencia suele reflejarse en una pérdida de interés por el entorno. Como resultado, el desorden y la suciedad del hogar se vuelven invisibles para la atención de la persona.
Ponerse a limpiar implica salir de la mente y conectar con el presente, con la realidad tangible e inmediata del espacio que habitamos. Ordenar y limpiar es, en cierto modo, una forma de purificarse y organizarse internamente: nos obliga a frenar la impulsividad y a regresar una y otra vez al sentido vitar que se encuentra en el aspecto estético de nuestra existencia. Salvador Carrillo

10/08/2026

¿Y si estar perdido no significa realmente estar perdido?

A veces creemos que no sabemos hacia dónde vamos, cuando en realidad llevamos demasiado tiempo caminando por un camino que alguien más eligió por nosotros.

Nos enseñaron qué estudiar, qué conseguir, qué apariencia tener, qué significa tener éxito y hasta qué deberíamos desear.

Y sin darnos cuenta, podemos terminar persiguiendo una vida que parece correcta desde afuera… pero que nunca sentimos verdaderamente nuestra.

Lo más peligroso no siempre es equivocarse de camino.

A veces lo más peligroso es nunca detenerse para preguntarnos si ese camino realmente nos pertenece.

Porque seguir a la mayoría puede hacerte sentir seguro.

Pero la seguridad no siempre significa libertad.

Tal vez hoy no necesitas encontrar todas las respuestas.

Tal vez necesitas hacer algo mucho más difícil:

detenerte, mirar alrededor y preguntarte si la vida que estás construyendo realmente la elegiste tú.

Como decía Sócrates, una vida sin reflexión corre el riesgo de convertirse en una vida vivida automáticamente.

Y quizá esa sea una de las preguntas más incómodas que podemos hacernos:

¿Estoy viviendo mi propia vida… o simplemente estoy siguiendo el camino que otros dejaron marcado?

💭 A veces perderse es necesario para comenzar a encontrarse.

Si esta reflexión te hizo pensar en alguien, compártela.

06/08/2026

Resulta evidente el anhelo del ser humano por alcanzar metas. Estas tienden a ser grandes promesas del futuro, idealizaciones de un porvenir soñado. Aunque es imposible no tener metas, pues ir a la cocina a desayunar o vestirse para ir a trabajar son ejemplos de pequeñas metas que nos ponemos a diario – al fin y al cabo todos nos ponemos como meta diaria llegar vivos al final del día –, la obsesión con metas grandes puede conducirnos a comportamientos rígidos y obsesivos que, en vez de crear un mejor futuro, nos boicotean.

Muchos importantes empresarios, como personas que han tenido un significativo éxito en diferentes áreas de la vida, como en el desarrollo espiritual o el amor de pareja, entienden la importancia de centrarse en el proceso y no en la meta.

Si somos sinceros en autoanalizarnos, nos daremos cuenta de que corremos como conejos tras una zanahoria hacia nuestras metas, pero no nos detenemos en el proceso. Siendo el proceso, en realidad, el lugar en donde suceden las posibilidades de algún tipo de éxito.

La palabra proceso resulta interesante. Viene del latín processus, que significa avance, marcha o desarrollo. Este término nace del verbo procedere (avanzar o marchar hacia adelante), formado por la unión de dos partes: pro (hacia adelante) y cedere (caminar, marchar o andar). La persona obsesionada con la meta solo ve la recta final, por lo que el proceso le parece un obstáculo incómodo a ser sorteado. Centrarse en el proceso, en cambio – si tomamos en consideración su origen etimológico – significa centrarse en caminar hacia adelante, siendo ese andar el objetivo mismo.

Para poder comprender mejor esta actitud superior para manejarse en la vida y tener mejores resultados, resulta interesante recordar este poema de Antonio Machado:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

Los procesos se van definiendo mientras se realizan. El escritor aprende a escribir escribiendo. El bailarín desarrolla su técnica bailando. El guitarrista aprende a tocar tocando. Cuando se alcanza maestría en algo, se debe a que se posee larga experiencia en ello. Un empresario, por ejemplo, no se hace a sí mismo de la noche para la mañana. Todo empresario de éxito – sin miedo a equivocarme lo afirmo – ha tenido bastantes fracasos en su vida. Y son dichos fracasos los que constituyen su experiencia. Alguna vez escuché una importante frase que hasta el día de hoy reflexiono: El éxito se cimenta en una montaña de fracasos.

Bueno sería que uno se pone una meta, decide unos pasos, sigue los pasos y alcanza esa meta. Pero, si supiera en verdad cada paso para lograr esa meta, quizá es porque ya la he alcanzado antes. La mayoría de nuestros anhelos nos son lejanos e inalcanzables en este momento. Lo que está en nuestras manos, en este instante, es centrarnos en nuestro camino, y el camino se hace andando.

Imaginemos a dos personas. Una, llamémosla Julia, sueña con ser una gran empresaria de la gastronomía. Quiere poner un enorme restaurante. Pero como tiene el capital, deja sus deseos de lado. Otra, llamémosla Antonia, gusta de cocinar. Prepara postres. Hace unos cuantos y los vende a sus amigas. Se da cuenta de que, en especial, sus alfajores son populares. A una de sus amigas, la que más le compra, le propone una serie de ofertas y paquetes, con lo que le comenzó a comprar más. Al darse cuenta de que este paquete de alfajores fue de gran gusto para su amiga, se acercó a una pequeña tienda de cosas de comer y preguntó si podrían vender sus alfajores. Le dijeron que sí, pero que tenía que estar constituida como empresa. Entonces constituyó la empresa, pero como un negocio pequeño. Se aproximó de nuevo a la tienda y colocó allí sus alfajores. No tuvo mucho éxito, pero se le ocurrió acercarse a otras tiendas…

Como el lector puede darse cuenta, hay una diferencia importante entre Julia y Antonia. Julia está centrada en la meta. Esta le es tan grande que le resulta imposible siquiera dar un primer paso. Antonia, en cambio, solo avanzó dando pequeños pasos; se centró en el camino, un paso a la vez, y al andar se hizo el camino. No es que Julia sea menos inteligente que Antonia: la diferencia la ha marcado la actitud hacia aquello que le interesa, que en este caso ha sido la gastronomía.

Es por ello que, si usted desea un mayor logro en algún área de su vida, no se debe preguntar qué desea lograr, sino qué le interesa. Julia quería lograr tener un gran restaurante, mientras que Antonia era alguien interesada solo en compartir lo que cocinaba.

El pensador Erich Fromm, en su obra ¿Ser o tener?, reflexionó de manera importante al respecto. El modo del "tener" se centra en la posesión, el consumo y el control. En este modo, la identidad y el valor de la persona se definen por lo que posee: bienes materiales, estatus, conocimientos e incluso personas. Las relaciones se vuelven instrumentales y la vida se rige por la ansiedad de perder lo adquirido. Para Fromm, esta orientación genera egoísmo, agresividad y una insatisfacción perpetua, ya que siempre hay algo más que poseer. El modo del "ser", en cambio, se basa en la experiencia viva, la actividad productiva y el amor. La persona del ser persigue ser quien es y crecer volviéndose uno con la vida. La persona que socializa desde el tener busca solo tener más amigos, como si estos fueran trofeos. La persona que socializa desde el ser se vincula como una expresión auténtica de sus afectos. La persona que se vincula amorosamente desde el tener busca una pareja por su estatus. La persona que se vincula amorosamente desde el ser busca conectar persona a persona, poco a poco, que sea un descubrimiento mutuo. Quien busca realizar empresa desde el tener solo piensa en el dinero. Por el contrario, quien desarrolla empresa desde el ser busca que esta sea un medio para brindar a la sociedad un bien o servicio que le resulta significativo.

La obsesión por las metas se basa en el fetiche de la posesión. El centrarse en el proceso habla de una fidelidad de ser uno mismo y es un permanente descubrimiento. Salvador Carrillo Más lecturas como estas en mi blog: https://www.terapiacarrillo.com/lecturas

05/08/2026

Involucrarse de verdad con el proceso es lo único que transforma una meta abstracta en una realidad tangible, pero exige la humildad de aceptar que las cosas nunca son tan fáciles como parecen desde la distancia —y también la lucidez para entender que la meta, tal como la imaginamos, probablemente cambie por el camino, porque nosotros cambiamos, porque el mundo cambia, y porque lo que creíamos desear a veces solo era una ilusión fabricada por el miedo o la prisa. Por eso es profundamente insano vivir soñando con grandes futuros, con esos castillos de aire que nos roban el presente y nos llenan de ansiedad: cuando la mirada está fija en un horizonte lejano, los pies se tropiezan con lo inmediato, las pequeñas victorias pasan desapercibidas y cada retroceso se vive como una tragedia, cuando en realidad solo es parte del baile. Enamorarse de la meta es como enamorarse de una promesa que aún no existe; en cambio, enamorarse del proceso es elegir estar aquí, con lo que hay, con lo que duele y con lo que sorprende. Porque todo, absolutamente todo, se construye poco a poco: un hábito detrás de otro, un error que se corrige, una pausa que se respeta. Y al final, lo que realmente nos forma no es haber alcanzado una meta que quizás ya no sea la nuestra, sino habernos sentado a acompañar cada jornada del proceso, con paciencia, con los pies en la tierra y con la valentía de soltar el futuro para abrazar el ahora. Salvador Carrillo

04/08/2026

Centrarse en el proceso y no en la meta es una de las claves más prácticas para sostener cualquier esfuerzo a largo plazo, porque el proceso es el único territorio que realmente habitamos. La meta es un punto en el futuro, una imagen idealizada que solo existe en la mente; el proceso, en cambio, es la secuencia de acciones concretas que ocurren en el presente y sobre las cuales tenemos control directo. Cuando la atención se fija obsesivamente en el resultado final, la mente tiende a comparar constantemente el estado actual con ese ideal distante, lo que genera frustración, ansiedad e impaciencia. Esa presión constante por "llegar" nubla la percepción de los pequeños avances diarios y convierte cada obstáculo en una amenaza al éxito soñado, llevando a abandonar antes de tiempo o a forzar soluciones que terminan siendo contraproducentes. Paradójicamente, cuanto más se persigue la meta como un fin en sí misma, más se aleja, porque la energía se desperdicia en la preocupación por el futuro en lugar de invertirse en la acción presente. El verdadero progreso emerge cuando se abandona el apego al destino y se aprende a disfrutar del camino: cada paso bien dado, cada error asimilado, cada repetición consciente, todo eso construye un dominio silencioso que, cuando la meta finalmente se alcanza—si es que se alcanza—, resulta casi un efecto secundario de haber vivido plenamente el hacer. Salvador Carrillo

27/07/2026

La vida no es una operación matemática. Pensar de forma obsesiva no la resolverá. No pienses todo el tiempo en tus problemas. Ten momentos de silencio mental y distracción, esto incluso te ayudará a afrontar mejor las dificultades. Salvador Carrillo

25/07/2026

La dependencia emocional nace de una creencia engañosa: que nuestra felicidad reside en una sola persona. Pero lo cierto es que nadie es indispensable para nuestra plenitud. Quien apenas te ofrece migajas, no tiene intención de darte un banquete. Por muy duro que parezca, es preferible la soledad consciente a una compañía que empequeñece. Salvador Carrillo

Nueva entrega, primera entrega de varios videos que se van a realizar sobre el TLP, en vista que varios me han estado es...
24/07/2026

Nueva entrega, primera entrega de varios videos que se van a realizar sobre el TLP, en vista que varios me han estado escribiendo solicitando más contenido sobre este tema

Psicólogo Salvador CarrilloWhatsapp +51933427773terapiacarrillo.c...

23/07/2026

Solemos querer un cambio interior sin desear que nada cambie en nuestra vida. Cambiar implica soltar algo para poder tomar algo diferente. Muchas veces tus problemas emocionales no son el problema en sí, sino un indicador de que hay maneras de pensar o de llevar la vida que tienes que cambiar. Salvador Carrillo

21/07/2026

Nadie ha venido a este mundo a hacerte feliz. Vives en un mundo de personas imperfectas. Las personas le pueden sumar a tu felicidad, pero no vienen a sostenerla. Tú debes buscar hacerte feliz. Tienes una responsabilidad contigo mismo. Ni la familia, ni tus amigos, ni la pareja te harán feliz, le sumarán a tu vida si son personas positivas. Por ello, debes preguntarte qué quieres hacer con tu relativamente corta vida. Salvador Carrillo

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