26/03/2026
Hoy amanecí rezando, oré mucho por un milagro.
No siento juicio. Siento un profundo respeto por su dolor. Y también una tristeza que reafirma mi compromiso con la salud mental.
Esto me hace preguntarme ¿Cómo estamos acompañando realmente a las personas ¿Estamos escuchando de verdad?
¿Estamos mirando a los ojos… o solo atendiendo rápido?
Porque este punto final, tuvo un inicio. ¿Cuántas veces alguien no se sintió escuchado? Incluso alguien que quizá sí fue a terapia.
Y entonces me cuestiono también como terapeuta:
¿Estamos presentes?
¿Estamos validando… o solo etiquetando?
Yo me convertí en coach porque alguna vez sentí tanto dolor…que cuando salí de él me prometí que ayudaría a otras a salir.
Hoy le envío todo mi amor a Noelia. Y te pido, si lo sientes, a regalarle un momento de oración.
Creo en la fe. Y oro por su espíritu.
Y hoy me comprometo, más que nunca, a seguir siendo una herramienta.
Que Dios me guíe para que ninguna mujer llegue a sentirse sola en su dolor.
Escribo esto con pena, pero también con la esperanza de que su historia nos despierte.
Dios te guarde, Noelia.