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Indescriptible alegríaIndescriptible alegría verte bien,linda y radiante,iluminando la salacon tu bella sonrisa encendid...
04/03/2026

Indescriptible alegría
Indescriptible alegría verte bien,
linda y radiante,
iluminando la sala
con tu bella sonrisa encendida
como lámpara de esperanza.
Vestida de gala,
como princesa de un reino invisible,
caminas serena
y el aire se vuelve música
a tu paso firme y delicado.
Indescriptible alegría verte,
saber que tus ojos guardan primavera,
que tu risa despierta
los rincones dormidos del alma.
Moviste cimientos puros y eternos,
tocaste fibras sagradas
que el tiempo no desgasta
ni el silencio marchita.
Y allí estabas,
brillando sin esfuerzo,
recordándome que la felicidad
a veces tiene nombre,
rostro
y sonrisa.

Romeo y Julieta: un beso en nuestro tiempoNo fue en Verona,ni bajo un balcón de piedra,sino en una avenida llena de semá...
12/02/2026

Romeo y Julieta: un beso en nuestro tiempo
No fue en Verona,
ni bajo un balcón de piedra,
sino en una avenida llena de semáforos
donde el amor esperaba el cambio de luz.
Romeo cruzó la calle
con el corazón apurado,
como si cada paso
repitiera una historia ya conocida.
Julieta lo esperaba en la esquina,
sin vestido antiguo ni nombre prohibido,
solo con una sonrisa
que parecía venir de otro siglo.
—Dicen que nuestra historia terminó mal —
murmuró él,
como quien recuerda una vida anterior.
—Tal vez no era el tiempo correcto —
respondió ella—,
tal vez este siglo nos estaba esperando.
No había balcones que trepar,
ni padres con espadas,
pero sí muros invisibles:
la prisa, el orgullo,
las voces que dudan del amor.
Se acercaron despacio,
como si cada paso
desafiara una tragedia antigua.
Y entonces ocurrió:
un beso sencillo,
sin música, sin teatro,
solo dos labios encontrándose
en medio del ruido del mundo.
Fue un beso breve,
pero en él cabían
todas las noches de Verona,
todos los balcones,
todas las despedidas que no fueron.
Ese beso
no olía a veneno ni a despedida,
sino a mañana,
a pan recién hecho
y a puertas abiertas.
Las familias, al verlos,
no desenvainaron palabras duras;
solo suspiraron,
como quien se cansa de pelear con la felicidad.
Y así, en pleno siglo nuestro,
sin tragedias ni epitafios,
Romeo y Julieta caminaron de la mano,
dejando atrás la leyenda
para vivir la vida.
Porque un beso en el tiempo correcto
no mata,
no separa,
no llora en tumbas de mármol:
un beso en nuestro tiempo
simplemente comienza.

Te siento tan cerca de míTe siento tan cerca de mí,aunque no estás a mi lado,aunque los kilómetros y las distanciasnos m...
23/01/2026

Te siento tan cerca de mí

Te siento tan cerca de mí,
aunque no estás a mi lado,
aunque los kilómetros y las distancias
nos mantengan separados.

Te siento tan cerca de mí,
aunque los vientos y el destino
insistan en llevarnos
cada uno por su propio camino.

Jamás romperán este sentimiento
que nos ha calado el alma,
porque lo nuestro no entiende de tiempo
ni de fronteras que lastiman.

Porque somos uno,
y nuestro amor es de acero inoxidable,
hagan lo que hagan,
pase lo que pase,
permanece firme, irrompible.

Siempre te siento a mi lado,
porque somos almas gemelas,
porque tu corazón y el mío
sellaron una alianza inexpugnable.

Por eso, y por mil razones más,
te lo digo desde lo más hondo de mí:
no te apartes de mi camino,
no te apartes de mí.

Verte me hace más felizLa ilusión de vertees una fórmula química sin nombre,un milagro que no admite explicaciónni leyes...
22/01/2026

Verte me hace más feliz

La ilusión de verte
es una fórmula química sin nombre,
un milagro que no admite explicación
ni leyes que lo contengan.

Verte me hace sentir vivo,
es un sentimiento incorruptible,
inalienable,
no maleable.
Es puro, casto y palpitante
como la primera luz del día.

Verte, abrazarte,
g***r de tu sonrisa,
ser cómplice de tu mirada,
es el sustento mismo de la vida,
el pan invisible del alma.

Pase lo que pase,
seguirás presente en mi corazón;
nadie podrá cambiar este sentimiento
que habita en mí sin permiso.

Tu luz me acompaña cada día,
tu aliento me regala vitalidad,
porque verte
—simplemente verte—
me hace ser más feliz.

Cuando estás bien o triste yo tambien lo estoyCuando estás bien o triste yo también lo estoy,no es consigna prestada ni ...
19/01/2026

Cuando estás bien o triste yo tambien lo estoy

Cuando estás bien o triste yo también lo estoy,
no es consigna prestada ni frase repetida,
es un axioma vivo,
de esos que no se aprenden:
se sienten.

Muchos lo dicen como quien pasa de largo,
como quien entiende sin mirar a los ojos.
Pero en nuestro caso es tal cual,
exacto,
inevitable,
porque nace de lo que compartimos.

Lo que te duele me roza,
lo que te alegra me levanta,
y en ese vaivén de días claros y nublados
caminamos juntos,
sin prometer ausencia de tormentas
pero sí abrigo.

Han pasado cosas,
no pocas,
no livianas.
Y aun así las afrontamos
con valer,
con cariño,
con esa forma silenciosa de ser valientes
cuando nadie aplaude.

Porque sentir así no es debilidad,
es la forma más honesta de estar.
Y si a veces caemos,
caemos acompañados,
sabiendo que el corazón del otro
late cerca,
incluso en la tristeza.

El escribidor y la princesaCaminaba sin prisa por el Jr. de la Unión, dejando que mis pasos se perdieran entre las piedr...
18/01/2026

El escribidor y la princesa

Caminaba sin prisa por el Jr. de la Unión, dejando que mis pasos se perdieran entre las piedras gastadas del tiempo. Era una de esas tardes en las que Lima parece suspender su ruido, como si la ciudad respirara hondo antes de volver a gritar. A lo lejos, para mi sorpresa, no había gente. Ningún vendedor, ningún transeúnte apurado, ningún murmullo. Solo el silencio… y una pareja.

Ella avanzaba despacio, como si no tuviera urgencia de llegar a ningún lugar. Llevaba un sombrero que cubría su cabeza del sol implacable, como si protegiera no solo su piel, sino también sus pensamientos. Unos lentes marrones ocultaban su mirada, pero no podían esconder la belleza serena de su sonrisa. Había en ella una luz tranquila, una elegancia natural que no se aprende ni se finge. En ese instante, para mí, no era una mujer cualquiera: era una princesa caminando entre mortales.

Él iba a su lado, atento, casi reverente. En un gesto que me detuvo el corazón, tomó su mano y la besó suavemente, como se saluda a una princesa en los cuentos antiguos, con respeto, con devoción, con la certeza de que ese acto encierra más palabras que cualquier discurso. Aquella escena me sobrepasó. Me detuve. Sentí que estaba invadiendo un momento sagrado.

Por un instante creí que el mundo se había transformado ante mis ojos. Que estaba presenciando una historia ajena al tiempo, escrita solo para mí. Pero entonces, como ocurre siempre, la razón me alcanzó. Parpadeé. Respiré hondo. Y comprendí que todo era producto de mi imaginación. No eran reyes ni princesas. Eran simplemente dos personas tomadas de la mano, compartiendo un instante de amor cotidiano, sencillo, humano.

La realidad cayó sobre mi rostro como un golpe frío. Me obligó a volver en mí. Yo lo sabía, aunque no quisiera aceptarlo: las dificultades para continuar aquella relación eran demasiadas. No porque faltara amor, sino porque sobraba vida. Ambos tenían caminos distintos, historias marcadas por decisiones pasadas, relaciones difíciles que aún pesaban, familias, responsabilidades, compromisos que no se rompen sin dejar heridas. Todo aquello que la vida impone y que no se borra con besos ni promesas.

Y aun así, se amaban. Lo sabía. Se notaba en la forma en que se miraban, en cómo sus manos se buscaban sin esfuerzo, en abrazos interminables del alma, en ese silencio cómodo que solo existe cuando dos almas se reconocen. Pero el amor, por sí solo, no siempre es suficiente. A veces llega tarde. A veces llega cuando todo está en su lugar… menos el tiempo.

Por eso, cuando salían de esos instantes hermosos —breves, intensos, casi robados— volvían a la realidad que evitaban confrontar. Una realidad dura, incómoda, llena de preguntas sin respuestas. Una realidad que los obligaba a separarse, a fingir normalidad, a seguir viviendo vidas que no siempre les pertenecían del todo.

Yo seguí caminando. No dije nada. No podía. Soy solo un escribidor, un testigo silencioso de historias que no me pertenecen, pero que me atraviesan. Guardé esa escena en mi memoria como quien guarda un secreto: con cuidado, con nostalgia, con la certeza de que hay amores que no nacieron para durar sino para recordarnos que alguna vez fuimos capaces de sentirlo todo..S.alvo algún milagro o jugarreta del destino,

Y mientras el Jr. de la Unión recuperaba su ruido, su gente y su prisa, su supo que aquella princesa y aquel amor ...se separaron por un tiempo y luego esa llama nunca se apago y sigue existiendo porque ambos viajaron al sur…

Alégrate y viveCada sonrisa tuyame alegra el alma,cada paso firme que dasme sostiene en silencio.Cuando sueltas la pena,...
12/01/2026

Alégrate y vive

Cada sonrisa tuya
me alegra el alma,
cada paso firme que das
me sostiene en silencio.

Cuando sueltas la pena,
algo en mí también sana,
porque verte avanzar
es ya un gran paso

Impónte a la vida,
no permitas que nadie
ni nada robe tu luz.
Esa felicidad tuya,
aunque por ratos,
es suficiente para seguir.

Es el destino hablándote despacio,
el universo diciéndote que sí,
recordándote que la alegría
habita en lo cotidiano,
en lo simple,
en lo que a veces no miras.

Sé resiliente ante la herida,
camina con propósito,
abraza la fe que te sostiene
cuando todo parece pesar.

Aquí y ahora,
deja que la vida fluya en ti.

Disfruta sin culpa,
ríe sin miedo,
abraza con el alma
y goza el instante,
porque vivir así
también es creer,
y porque tú,
simplemente,
lo mereces.

La princesa y el gatoHabía una vez una princesa que vivía en un castillo enorme, lleno de salones dorados y decisiones a...
11/01/2026

La princesa y el gato
Había una vez una princesa que vivía en un castillo enorme, lleno de salones dorados y decisiones ajenas. Todos creían que lo tenía todo, pero nadie veía el peso que llevaba en el pecho. Un compromiso complicado la esperaba, uno que no había elegido con el corazón, sino con el deber.
En el mismo reino vivía un gato. No era un gato cualquiera. Tenía mirada atenta y pasos silenciosos, de esos que aprenden a moverse sin hacer ruido porque la vida les ha enseñado a cuidarse solos. Su familia estaba enfrentada, dividida por rencores antiguos, y él caminaba cargando una tristeza que no siempre sabía explicar.
El destino, que a veces se disfraza de casualidad, los cruzó una noche en un pasadizo estrecho del castillo. Ella lloraba en silencio. Él se acercó despacio. No hicieron preguntas. No hicieron promesas. Solo se abrazaron. Y en ese abrazo entendieron que ambos lo necesitaban más de lo que imaginaban.
Desde entonces, comenzaron a buscarse en los lugares donde nadie miraba: escaleras de piedra, corredores olvidados, pasadizos secretos. Se escondían para no ser sorprendidos, pero también para encontrarse de verdad. Allí, entre sombras y susurros, nació una historia pequeña pero intensa.
—Pase lo que pase —le dijo la princesa una madrugada—, siempre estarás presente en mí.
El gato no respondió con palabras. Apoyó su frente en la de ella, como hacen los que saben que el tiempo es frágil, pero el recuerdo puede ser eterno.
Se escaparon juntos algunas veces. No lejos, no para siempre. Solo lo suficiente para sentir un poco de libertad, para reír sin miedo, para creer que la felicidad, aunque breve, podía ser real. Caminaban sin rumbo, sabiendo que cada instante contaba, que cada mirada debía guardarse como un tesoro.
Sabían que el tiempo no estaba de su lado. El compromiso de ella la reclamaba. Los conflictos de él no desaparecían. Pero decidieron no huir del todo, sino vivir lo que tenían con valentía. Querían momentos inolvidables, aunque fueran pocos.
Cuando llegó la despedida, no hubo reproches. Solo otro abrazo, largo y sincero. De esos que no atan, pero acompañan para siempre.
La princesa regresó al castillo. El gato volvió a las calles del reino. Nunca más se vieron de la misma manera, pero jamás se olvidaron.
Porque hay historias que no nacen para durar, sino para salvar. Y hay abrazos que, pase lo que pase, siempre estarán presentes en nosotros.

El abrazo del almaTú me pides una sonrisa,y yo te pido un abrazo fuerte,de esos que no se dan con los brazossino con el ...
05/01/2026

El abrazo del alma

Tú me pides una sonrisa,
y yo te pido un abrazo fuerte,
de esos que no se dan con los brazos
sino con el alma entera.

Un abrazo que me llene de tu ser,
de tu ternura serena,
de esa energía suave
que calma, sostiene y espera.

Y yo te pido la sonrisa
que dibuje un buen porvenir,
la que ilumine cataratas
de fe, de bondad, de sentir.

Que esta conjunción de gestos
—tan simples y tan eternos—
traiga consigo paz,
salud, fe y sueños nuevos.

Acciones cargadas de cariño,
de bondad que sabe abrazar,
sumadas a una mirada brillante
que no teme comprender ni cuidar.

Y una caricia que suene
a silencio que entiende,
a presencia que acompaña,
a cariño que siempre se siente.

Porque cuando la sonrisa nace
y el abrazo se vuelve verdad,
Los besos apasionados se presentan y
el alma encuentra su casa
en la paz de poder querer.

Que me hiciste¿Qué me hiciste?Capaz fue la manzana,o el destino girando traviesocomo una calesita sin freno.Porque cada ...
29/12/2025

Que me hiciste

¿Qué me hiciste?
Capaz fue la manzana,
o el destino girando travieso
como una calesita sin freno.

Porque cada vez que pienso en ti,
una ruleta mágica se detiene
justo ahí,
en tu sonrisa,
en tu mirada.

Hay algo en ti que ordena el caos,
que convierte lo simple
en un pequeño milagro.
Cada sonrisa tuya
es una alegría para mí,
un motivo silencioso
que ilumina el día.

Siempre deseo que todo fluya para ti,
lo mejor,
lo más lindo,
lo que abriga el alma
y hace liviano el camino.

Disfruta.
Ríe.
Abraza.
Goza cada vez que puedas.

Y no permitas
que nadie,
ni nada,
te quite ese derecho
tan tuyo
de ser feliz.

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Lima
LIMA11

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