11/02/2026
¿Por qué ya no se usa el v***r?
Durante años, el v***r ozono fue un paso casi obligatorio en las limpiezas faciales. Se enseñaba que el calor “abría los poros” y facilitaba la extracción. Hoy, con mayor comprensión de la fisiología cutánea y la experiencia real en cabina, sabemos que los poros no se abren ni se cierran: lo que ocurre es una vasodilatación por efecto del calor, un ablandamiento transitorio del contenido sebáceo y una alteración momentánea de la barrera cutánea.
Ese efecto, lejos de ser beneficioso para todos, puede resultar agresivo según el biotipo cutáneo.
¿Cómo afecta el calor a cada biotipo de piel?
Piel sensible / rosácea / cuperosis
El calor provoca vasodilatación marcada, enrojecimiento persistente y puede desencadenar crisis inflamatorias. Debilita aún más capilares frágiles.
Piel grasa / acnéica
El calor estimula la actividad de las glándulas sebáceas. Lo que parece “ablandar” el sebo, luego puede traducirse en efecto rebote y mayor producción grasa.
Piel deshidratada
El v***r aumenta la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), dejando la piel más tirante y vulnerable tras la sesión.
Piel manchada / fotoenvejecida
El calor es un estímulo inflamatorio que puede activar melanocitos y agravar hiperpigmentaciones.
Piel madura
La vasodilatación sostenida favorece la flacidez capilar y empeora el eritema difuso característico de estas pieles.
En resumen: el v***r ozono genera un estado inflamatorio generalizado que no todas las pieles toleran bien.
Entonces, ¿cómo preparo la piel para una extracción efectiva?
En lugar de calentar la piel, en mis protocolos trabajo con preparación inteligente del estrato córneo mediante dos herramientas mucho más respetuosas y efectivas:
1. Dermaplaning
Elimina la capa de células córneas compactadas y el vello fino, permitiendo:
Mayor penetración de activos.
Liberar el ostium folicular sin inflamación.
Facilitar la extracción sin necesidad de calor.
La piel queda receptiva, limpia y sin haber sido sometida a vasodilatación.
2. Quimioexfoliación controlada (dermolimpiadores ácidos)
El uso de ácidos en bajas concentraciones y tiempos precisos:
Disuelve el cemento intercorneocitario.
Ablanda el contenido sebáceo de forma química, no térmica.
Respeta la fisiología cutánea.
Reduce la necesidad de manipulación traumática.
Aquí no “forzamos” el poro: preparamos el terreno para que el contenido salga con mínima presión.
El cambio de paradigma en cabina
Pasamos de “abrir poros con calor” a preparar la piel con inteligencia fisiológica.
Cuando trabajamos desde la comprensión real de la piel, entendemos que:
No se trata de ablandar por fuera, sino de descompactar por dentro.
El resultado es una piel menos inflamada, menos reactiva, con mejores resultados post sesión y pacientes que notan la diferencia desde la primera atención.
Por eso, en mis protocolos, el v***r ozono dejó de ser necesario. No porque sea “antiguo”, sino porque hoy sabemos hacerlo mejor.