26/08/2024
Motivado por el deseo de demostrar su amor a Lucía y mitigar su propio miedo al abandono y rechazo, Pedro recurría a gestos y comportamientos grandiosos como: en un día de San Valentín, le llevó a ella un ramo gigantesco de flores, sumándose a otros actos anteriores como el regalo de un oso de peluche de dos metros de altura, de sus polos con la impresión del rostro de ella, de las serenatas sorpresas, con una decena de mariachis, en su centro de trabajo y en casa; además de el incesante bombardeo de mensajes a todas horas por WhatsApp, Instagram, Facebook, Telegram y llamadas telefónicas interminables.
Estos esfuerzos (su sobrecompensación), aunque nacidos de buenas intenciones, solo sirvieron para asfixiar a Lucía, quien se sintió atrapada por la intensidad de Pedro. El ramo de flores (que no podía ni cargarlo) fue el último acto que colmó su paciencia, a pesar de que ya le había hablado sobre estos actos desmedidos. Lucía agobiada y necesitada de espacio, tomó la dolorosa decisión de terminar esta relación, dejando a Pedro enfrentando sus peores temores que eran el abandono y el rechazo.
Esta ruptura no solo profundizó su dolor, sino que también confirmó sus creencias más oscuras sobre el amor y la pérdida, demostrándole que sus intentos por evitar el abandono y el desamor habían logrado precisamente el efecto contrario.
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El estilo de sobrecompensación, ilustrado en la historia de Pedro, se refiere a un patrón de comportamientos donde la persona intenta contrarrestar o "compensar de más" sus miedos internos, vulnerabilidades o creencias negativas sobre sí mismo mediante acciones exageradas o extremas.
Esta forma de sobrecompensar, aunque nace de una intención de protegerse del dolor y el rechazo, PARADÓJICAMENTE, tiende a tener el efecto contrario en las relaciones interpersonales. Para las personas que adoptan este estilo, la sobrecompensación puede llevar a comportamientos que resultan asfixiantes o abrumadores para sus parejas, amigos o familiares, generando precisamente las situaciones de rechazo o abandono que tanto temen.
La corrección del estilo de sobrecompensación y sus modos en la terapia de esquemas comienza con dos pasos fundamentales. Primero, es crucial identificar los esquemas desadaptativos subyacentes, tales como la Privación Emocional (nadie me puede querer) o el abandono (las personas que quiero me dejarán). Este paso implica ayudar al individuo a reconocer cómo estas creencias profundamente arraigadas sobre sí mismo y sus relaciones han surgido de experiencias tempranas de vida y cómo continúan influenciando su comportamiento actual.
El segundo paso se centra en el reconocimiento de patrones de sobrecompensación. Esto incluye trabajar con el individuo para identificar cómo sus intentos de evitar el dolor emocional o el rechazo mediante la sobrecompensación afectan negativamente sus relaciones y bienestar. Al comprender la conexión entre sus esquemas desadaptativos y sus comportamientos de sobrecompensación, el individuo puede COMENZAR A VER cómo estos esfuerzos, lejos de protegerlo, pueden estar perpetuando ciclos de dolor y rechazo. Este reconocimiento es esencial para motivar el deseo de cambio y el desarrollo de estrategias más saludables para lidiar con las emociones y las relaciones.
Como siempre, amigos, muchas gracias por acompañarnos con su lectura.
Patricia Ugarte, ISST
Directora de CETEP
www.cetep-esquemas.com