19/07/2022
Cada paciente demanda un tipo de interacción diferente, por lo que el secreto para establecer una relación que conduzca a la resolución del problema radica en saber adaptarse a sus necesidades 🙏🏻
Tuve un caso particularmente especial que me s**o totalmente de mi zona de confort como terapeuta: una adolescente que hoy recuerdo con mucho amor y respeto.
Este caso fue tan especial y diferente que no tuve la oportunidad de conocer físicamente a la paciente, sino hasta la sesión número diez.
Ella hablaba muy poco (casi nada), al ser su terapia virtual, se negaba a encender su cámara, yo respete su decisión, así que solo trabajé con sus cortas palabras, la escuchaba, ella me escuchaba más. Tuvimos sesiones en las que solo hubieron sollozos, y silencio; otras en las que canté, actúe y leí para ella, y así pasó el tiempo. Le di su espacio. Hasta que un buen día, sin yo siquiera esperarlo, decidió encender la cámara. Ahí estaba ella con su sonrisa, al fin su voz tenía un rostro, habló conmigo… yo validé sus experiencias, pensamientos y emociones, haciéndola sentir que es plenamente aceptada.
Me convertí en su compañera incondicional. Y cuando se sintió aceptada, no solo comenzó a conectar conmigo, sino que empezó a aceptar esos deseos, necesidades y/o problemas que antes negaba. En ese punto comenzó la verdadera resolución del conflicto.
Obviamente, mi rol no se podía limitar a ser empática sino que, al ser alguien ajena a la problemática, mi tarea fue brindarle una visión más objetiva de las cosas. Fueron muchas sesiones, mucho aprendizaje, se sintió como una montaña rusa y cuando ella se sintió lista, nos conocimos en persona, fuimos a tomar desayuno junto con su mejor amigo (un lindo pingüino de peluche).
Actualmente ya no lleva terapia, pudo lograr tener esa autonomía para expresar lo que necesita y finalmente tener esa vida de valor que tanto anheló alguna vez alcanzar, y alcanzó.