17/05/2026
¿Sabías que, en una relación de pareja, no existen sólo dos personas?
Muchas veces, también existe un tercer elemento: el patrón emocional que se activa entre ambos.
En terapia de pareja solemos observar tres relaciones ocurriendo al mismo tiempo:
1️⃣ La relación contigo mismo(a): lo que sientes, temes o necesitas.
2️⃣ La relación de tu pareja consigo mismo(a): cómo interpreta, vive o protege sus propias emociones.
3️⃣ La relación que construyen cuando interactúan: el ciclo emocional que aparece entre ambos.
A esto último, desde enfoques como EFT o IBCT, solemos llamarlo “patrón de interacción” o “patrón de polarización”. Y muchas veces, sin darse cuenta, la pareja termina peleando más con el patrón… que entre ellos mismos.
Ejemplo:
• Cuando una persona se siente sola, ignorada o insegura, puede empezar a reclamar, insistir o perseguir buscando conexión.
• La otra persona, al sentirse cuestionada, exigida o insuficiente, puede reaccionar alejándose, cerrándose o evitando el conflicto.
Entonces ocurre algo importante: mientras más uno persigue, más el otro se retira.
Y mientras más el otro se retira, más abandono siente quien persigue.
Así, el patrón empieza a dirigir la relación.
El problema no es solamente la discusión. El problema es el ciclo emocional que ambos terminan alimentando sin darse cuenta.
Por eso, en terapia, el objetivo no suele ser descubrir “quién tiene la culpa”, sino ayudar a la pareja a reconocer el patrón, comprender las emociones que lo sostienen y aprender nuevas maneras de responder dentro del vínculo.
Porque muchas veces, detrás del enojo, las exigencias o el silencio… lo que realmente existe es una necesidad profunda de conexión.