05/06/2026
Desde que nacemos, necesitamos algo más que alimento y cuidados físicos. Necesitamos un entorno emocional que nos sostenga, nos reconozca y nos permita sentir que existimos para otro.
Donald Winnicott llamó "ambiente suficientemente bueno" a aquel que ofrece seguridad, contención y sensibilidad hacia las necesidades emocionales de la persona, sin pretender ser perfecto.
Cuando crecemos en entornos donde nuestras emociones son escuchadas, nuestros gestos son reconocidos y nuestras necesidades encuentran una respuesta, podemos desarrollar un sentido más sólido de quiénes somos.
A esto Winnicott lo llamó el self verdadero: la experiencia de sentirse auténtico, espontáneo y conectado con los propios deseos y emociones.
Sin embargo, cuando el entorno exige adaptaciones excesivas, invalida lo que sentimos o no puede responder a nuestras necesidades emocionales, podemos aprender a ocultar partes importantes de nosotros mismos para ser aceptados.
Por eso, muchas veces el trabajo terapéutico no consiste solamente en comprender el pasado, sino también en construir un espacio donde la persona pueda reencontrarse con aspectos de sí misma que quedaron ocultos, silenciados o poco desarrollados.
🌱 Todos necesitamos relaciones que nos permitan ser quienes somos, no solo quienes esperan que seamos.