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Este abrazo es para ti, para la que se rompió por dentro más veces de las que puede contar y aun así se levantó cada mañ...
30/03/2026

Este abrazo es para ti, para la que se rompió por dentro más veces de las que puede contar y aun así se levantó cada mañana.

Para la que lloró en silencio en el baño,
para la que tuvo miedo de mirarse al espejo, para la que dudó de su cuerpo, de su fuerza y de su fe…
Pero siguió!

No fue fácil.
Hubo días en los que solo respirar ya era un logro.

Días en los que nadie aplaudió, nadie vio, nadie entendió.

Si hoy puedes mirarte con un poquito más de cariño que ayer, si hoy te abrazas sin reproches, eso también es sanar. 💗

Amo mi Calva

Tenía quince años y el mundo entero me llamó vergüenza.No una persona. No un bully del colegio. No una tía en la cena de...
30/03/2026

Tenía quince años y el mundo entero me llamó vergüenza.

No una persona. No un bully del colegio. No una tía en la cena de Navidad.

El mundo entero.

La portada del New York Post decía "MILEY'S SHAME" en letras tan grandes que podías leerlas desde la otra acera. Debajo, una foto mía a los quince años, envuelta en una sábana, en una portada de Vanity Fair que yo no entendí hasta años después.

Tenía quince años.

Quince.

No sabía lo que era una imagen sexualizada. No sabía lo que era una controversia mediática. No sabía que una sábana y un fotógrafo famoso podían destruir la percepción que el mundo tenía de una niña que se levantaba a las cinco de la mañana para grabar un programa sobre una adolescente con una peluca rubia.

Lo que sí sabía era que mi teléfono no paraba de sonar. Que mi mamá lloraba en la cocina. Que Disney estaba furioso. Que mi papá no sabía qué decir. Y que alguien — no recuerdo quién — me puso un guión en las manos y me dijo: "Lee esto. Es tu disculpa pública."

Mi disculpa.

Yo. La niña de quince años. Me disculpé ante el mundo por algo que el mundo adulto me hizo.

Y el mundo aceptó mi disculpa con la misma velocidad con la que la había exigido, y al día siguiente todos volvieron a verme cantar "Best of Both Worlds" como si nada hubiera pasado.

Pero algo dentro de mí se rompió ese día.

No de golpe. Fue una grieta pequeña. Una fisura que tardó años en convertirse en algo visible. Una fisura que, cuando finalmente se abrió del todo, el mundo la confundió con rebeldía.

Lo que vino después ya lo conocen.

El Wrecking Ball. El VMA con Robin Thicke. El pelo corto. La lengua afuera. Las fotos que escandalizaban a los padres que dejaban que sus hijos me vieran a las ocho de la noche en Disney Channel pero se horrorizaban cuando yo me negaba a seguir siendo una niña a los veinte años.

Nadie preguntó por qué.

Nadie dijo: "Oye, ¿estás bien?"

Solo dijeron: "Se volvió loca." "Perdió el camino." "Qué lástima, era tan linda cuando era Hannah."

Hannah.

Ese nombre fue mi bendición y mi cárcel durante años.

Porque cuando tienes once años y te ponen una peluca rubia y te dicen que a partir de ahora vas a vivir una doble vida — la tuya y la de un personaje que es más famoso que tú — algo se confunde adentro. No sabes dónde termina Miley Stewart y dónde empieza Miley Cyrus. No sabes si la gente te quiere a ti o quiere a la chica de la peluca.

Y cuando intentas quitarte la peluca, te castigan.

A los diecinueve, decidí incendiar a Hannah Montana. No literalmente — aunque a veces lo pensé. La maté en entrevistas. Me burlé de ella en sketches. Hice todo lo posible para que el mundo dejara de asociar mi cara con orejas de ratón de Disney.

Y funcionó.

Pero también me dejó vacía.

Porque resulta que cuando destruyes algo que fue parte de ti, no desaparece. Se convierte en un fantasma. Y los fantasmas no se van hasta que les abres la puerta y los invitas a sentarse.

Eso me tomó veinte años entenderlo.

Anoche, caminé por la alfombra roja del El Capitan Theatre en Los Ángeles. Me puse un vestido negro largo. Me dejé los flecos rubios. Entré a un estudio que habían reconstruido exactamente como la sala de los Stewart — el sofá, la cocina, hasta las cortinas.

Me senté en ese sofá y lloré.

No de tristeza. De algo que no tiene nombre.

Es esa emoción que sientes cuando vuelves a un lugar que odiabas y descubres que lo que odiabas no era el lugar — era cómo te sentías cuando estabas ahí.

Hoy, 24 de marzo de 2026, se estrena el Hannah Montana 20th Anniversary Special en Disney+. Veinte años. Una generación entera creció con esa peluca rubia.

Mi papá vino al especial. Nos sentamos juntos en una réplica de la sala de los Stewart y contamos historias de las audiciones. Mi mamá apareció y revisamos juntas el clóset de Hannah — ese clóset futurista que millones de niñas soñaron con tener.

Y Selena vino. Selena Gomez. Mi amiga. La chica que entendía lo que era crecer dentro de la máquina de Disney porque ella creció ahí conmigo.

Muchos artistas sienten que para convertirse en su nueva versión tienen que dejar algo atrás. Yo lo intenté. Intenté dejar a Hannah en una caja, sellarla y olvidarme.

Pero ahora entiendo algo mejor: no quiero ser una versión nueva que borra las anteriores. Quiero ser un mosaico. Un edredón hermoso hecho con cada pedazo de todo lo que fui.

La niña de once años con la peluca. La adolescente de quince con la sábana. La mujer de veinte que se subió desnuda a una bola de demolición. La artista de treinta y tres que ganó un Grammy con Flowers. Todas son yo. Todas vinieron conmigo al Capitan Theatre anoche.

Si alguna vez te dijeron que eras una vergüenza por ser quien eres, escúchame:

La vergüenza tiene fecha de caducidad. La autenticidad, no.

Cada pedazo tuyo — incluso los que el mundo intentó arrancarte — es parte de tu mosaico. Y los mosaicos más hermosos son los que se hicieron con piezas rotas.

Bienvenidos a la Hannahversario.

Esta vez, la peluca me la pongo yo. Y me la quito cuando quiero.

— Miley Cyrus

26/03/2026
Cuando era niño, me pidieron colorear el mar.Todos lo pintaron azul.Yo lo pinté café.⸻La maestra pensó que estaba mal.Ma...
24/03/2026

Cuando era niño, me pidieron colorear el mar.

Todos lo pintaron azul.

Yo lo pinté café.



La maestra pensó que estaba mal.
Mandaron a llamar a mi mamá.
Hubo preguntas. Correcciones. Explicaciones.



Pero yo no estaba equivocado.



Yo conocía el mar.

Y no lo veía desde lejos.

Yo jugaba en la orilla,
donde las olas rompen,
donde la arena se mezcla,
donde el agua se vuelve turbia.



Para mí…

👉 el mar era café.



No sabía explicarlo.
No sabía defenderlo.
Solo sabía que eso era lo que yo veía.



Años después entendí algo:

No pinté mal.

👉 pinté desde mi experiencia.



Pero el sistema no corrige errores…

👉 corrige diferencias.



Y ahí es donde muchos aprenden algo peligroso:

👉 dejar de ver… para empezar a encajar.



🔥

La mente no ve la realidad completa.

👉 ve lo que ha vivido
👉 lo que le duele
👉 lo que le atrae



Por eso no todos vemos lo mismo.

Y eso no es un problema.

👉 es información.



🎯

“No pinté mal el mar.
Solo no lo estaba viendo desde lejos.”



🎯

Hollywood me canceló antes de que existiera la palabra "cancelar".Tenía 32 años y acababa de ganar el Oscar. Debería hab...
17/03/2026

Hollywood me canceló antes de que existiera la palabra "cancelar".

Tenía 32 años y acababa de ganar el Oscar. Debería haber sido el momento más alto de mi vida. En cambio, pasé los siguientes tres años escuchando cómo internet decidía que era "falsa", "insoportable", "la peor persona de Hollywood". No por algo que hice. Por cómo sonreí en una foto. Por mi discurso de agradecimiento. Por mi entusiasmo que, según ellos, era "demasiado".

Recuerdo la noche exacta en que decidí desaparecer.
Era 2014 y estaba en mi apartamento de Nueva York, leyendo comentarios que decían "alguien debería callar a Anne Hathaway". No era crítica a mi trabajo. Era odio a mi existencia. Mi hijo acababa de nacer y yo no podía dejar de llorar. No era alegría. Era depresión post-parto que no entendía, mezclada con la certeza de que el mundo me odiaba y yo no sabía por qué.

Mi esposo me encontró en el suelo del baño a las 3 de la mañana, con el teléfono en la mano, buscando explicaciones que no existían. "Anne", dijo, "¿qué estás haciendo?" Y yo le respondí: "Estoy tratando de entender qué hay de malo en mí".
Pasé los siguientes años haciendo películas que nadie vio. Diciendo que no a proyectos grandes porque no tenía la energía para enfrentar la prensa. Aprendiendo a ser madre mientras el mundo me olvidaba.

Hoy, a los 43 años, acabo de hablar en las Naciones Unidas.

No como una actriz que necesita validación. Como una mujer que sabe exactamente qué se siente cuando el mundo decide que no mereces tu propia voz. Hablé sobre igualdad de género, sobre cambio climático, sobre la necesidad de que las mujeres ocupen espacios sin pedir permiso.

Los mismos medios que una vez publicaron listas de "por qué todos odian a Anne Hathaway", ahora escriben sobre mi "evolución estilística" y mi "activismo maduro" como si siempre hubieran visto lo que yo traía.

No escribo esto para celebrar mi regreso.
Escribo esto para la que hoy está en el suelo de su baño, leyendo comentarios que le dicen que es demasiado.

Tu intensidad no es un defecto.
Es la razón por la que, cuando finalmente te levantes, tendrás algo que decir que nadie más puede decir.
— Anne Hathaway

Usa está crisis para crecer!
17/03/2026

Usa está crisis para crecer!

Me dijeron que mi carrera había terminado.Que a los 40, con dos hijos y un corazón roto en mil pedazos, nadie quería esc...
17/03/2026

Me dijeron que mi carrera había terminado.

Que a los 40, con dos hijos y un corazón roto en mil pedazos, nadie quería escuchar a una mujer llorando su divorcio en las listas de éxitos. Que mejor me dedicara a criar a mis hijos en la quietud de Miami y dejara de hacer el ridículo.

Recuerdo la noche exacta.
Era febrero de 2023 y estaba en mi cama, con las sábanas empapadas de lágrimas que no sabía que me quedaban, leyendo los titulares que me llamaban "fraude fiscal" y "la ex de Piqué" como si eso fuera todo mi nombre. Afuera, los paparazzi no dormían. Mi mamá me llamaba desde Barranquilla y yo le mentía diciendo que todo estaba bien.
Pero nada estaba bien.

Mi voz se había ido. Literalmente. Los médicos dijeron que era estrés, que el cuerpo grita cuando la alma no puede. Y yo, que había cantado ante reyes y presidentes, no podía emitir una nota sin que me doliera el pecho.

Me senté en el suelo de mi baño esa madrugada, con una mano en la garganta y otra en el corazón, y pensé: "Shakira, te quedaste sin nada".
Sin la persona que creías tu compañero de vida. Sin la voz que definía quién eras. Sin la certeza de que tus hijos no sufrirían tu dolor.
Pero ahí, en ese suelo frío, recordé algo que mi papá me dijo cuando tenía ocho años y quería dejar el colegio porque los niños se burlaban de mi voz aguda: "Los lobos no se defienden con palabras, se defienden con su aullido".

Hoy, tres años después, estoy parada frente a 200,000 personas en el Zócalo de México.

Mi voz no solo volvió. Vino con furia, con cicatrices, con historias que no tenía antes. La misma prensa que enterró mi nombre ahora escribe sobre el "fenómeno Shakira" como si nunca hubieran escrito mi obituario artístico.
No escribo esto para celebrar mi regreso.
Escribo esto para la que está leyendo desde su baño frío, creyendo que se quedó sin nada.

Tu voz también volverá.
Pero primero, tienes que perder el miedo a gritar.
— Shakira

🧠 ¿Por qué explotas cuando tu hijo grita?No es falta de paciencia.Es tu sistema nervioso haciendo lo suyo.🔍 ¿QUÉ PASA EN...
03/02/2026

🧠 ¿Por qué explotas cuando tu hijo grita?
No es falta de paciencia.
Es tu sistema nervioso haciendo lo suyo.

🔍 ¿QUÉ PASA EN TU CUERPO CUANDO ESCUCHAS UN GRITO?

Cuando un hijo grita, tu cuerpo no distingue si es enojo, rebeldía o miedo. Solo interpreta: “peligro”.
El tono de voz, los gestos y la mirada del otro activan en milisegundos tu sistema nervioso autónomo.
Entra en juego el nervio vago, que regula si te sientes seguro o amenazado.

Tu cuerpo se tensa, el corazón se acelera, tus músculos se preparan para reaccionar... y tu corteza prefrontal, donde piensas con claridad, se apaga.
Entras en modo supervivencia, no en modo crianza.

ESTO SE LLAMA SECUESTRO EMOCIONAL:

Tu cerebro no distingue entre un grito de tu hijo o una amenaza real. La reacción es la misma.
No es debilidad, es neurobiología.

😶 VERDADES INCÓMODAS:

🔸 Muchos padres responden al grito del hijo con más gritos, porque su cuerpo quiere recuperar el control, no porque quieran dañar.

🔸 Reaccionar en automático genera culpa, pero el cuerpo solo está intentando protegerte.

🔸 Educar desde la calma no es instinto. Es entrenamiento.

🧘‍♂️ ¿QUÉ PUEDES HACER EN ESE MOMENTO?

Tu cuerpo te avisa:
⚠️ Tensión en el pecho
⚠️ Calor en la cara
⚠️ Mandíbula apretada
📌 Detente. No respondas aún.
Respirar tres veces de forma profunda activa tu sistema de calma (parasimpático) y devuelve el control a tu parte pensante.

👉 Respira primero. Educa después.

📌 Guarda este post.
No es una frase impactante, es una verdad neurobiológica que puede cambiar tu forma de reaccionar con tus hijos.

Tu cerebro también necesita ser educado para criar con calma.






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