19/08/2026
“*CUANDO ESTAMOS BIEN, ESTAMOS MUY BIEN*”
Queridas mujeres, ¿alguna vez se han escuchado justificando una relación con estas palabras?
“Sí, tenemos momentos muy difíciles.”
“Pero cuando estamos bien, la conexión es increíble.”
“La química, las conversaciones, la intimidad… nunca había sentido algo así.”
Y quizás esos momentos realmente sean intensos, especiales y muy significativos para ti. 💛
Pero cuando los momentos buenos se vuelven la razón por la que toleras todo lo que te lastima, es importante detenerte y mirar la relación con mayor honestidad.
A veces, lo que nos mantiene emocionalmente enganchadas no es la estabilidad del vínculo, sino la alternancia entre cercanía y distancia:
Un día te busca y te hace sentir especial.
Después se aleja, se muestra frío o desaparece.
Cuando estás a punto de cansarte, regresa con atención, palabras bonitas o un momento maravilloso.
Y entonces recuperas la esperanza. 🌿
*A esta dinámica se le conoce como refuerzo intermitente: recibes afecto, atención o conexión de manera impredecible. Precisamente porque no sabes cuándo volverás a recibirlos, puedes quedar esperando con más intensidad el próximo momento bueno*.
La incertidumbre aumenta la ansiedad.
El reencuentro produce alivio.
Y ese alivio puede confundirse con amor.
Por eso, los momentos buenos pueden sentirse tan extraordinarios: no solo disfrutas lo que está ocurriendo, también sientes que por fin terminó la angustia de la distancia.
Pero quiero invitarte a mirar una verdad que puede incomodar y, al mismo tiempo, liberarte:
🌿 En una relación sana, estar bien no debería ser una recompensa ocasional después de haber sufrido. Debería ser la base desde la cual también se atraviesan las dificultades.
Esto no significa que una relación consciente no tenga conflictos. Todas las parejas atraviesan desacuerdos, crisis y etapas difíciles.
La diferencia es que existe consistencia, respeto, responsabilidad afectiva y disposición para reparar. No necesitas vivir en una montaña rusa para sentir que existe amor.
Si tienes que repetirte constantemente:
“Pero cuando estamos bien, estamos muy bien…”
para soportar silencios, confusión, rechazo, promesas incumplidas o situaciones que te rompen emocionalmente, quizás esos momentos buenos no estén construyendo la relación que deseas. Quizás solo estén ayudándote a permanecer en una dinámica que te hace daño. 💔
La intensidad no siempre es intimidad.
La química no siempre es compatibilidad.
El alivio que sientes cuando regresa no siempre significa que el vínculo sea sano.
Tal vez puedas comenzar a decirte:
💛 “Los momentos buenos no borran lo que me lastima. Merezco una relación en la que sentirme querida, respetada y segura sea lo habitual, no el premio ocasional que me hace tolerar todo lo demás.”
✨* *Reflexión profunda*
No observes únicamente cuánto disfrutas cuando todo está bien. Observa también quién te conviertes cuando la relación vuelve a estar mal.
¿Te sientes tranquila o permaneces en alerta?
¿Puedes ser tú misma o mides cada palabra para evitar que se aleje?
¿Te sientes amada o sobrevives esperando el próximo momento de conexión?
Porque una relación no se valora solamente por la intensidad de sus mejores momentos, sino también por la seguridad, la coherencia y el respeto que puedes sentir en la vida cotidiana. 🌷
💬 *Pregunta para el grupo*:
Si dejaras de usar los momentos buenos para justificar los momentos que te lastiman, ¿qué verdad tendrías que reconocer sobre esa relación?
Si te nace compartir, en el chat abierto del jueves, completa esta frase:
🔥 “*Hoy comprendo que una relación sana necesita más ________ y menos ________*.”
Las leo con cariño, respeto y sin juicios. 💛