30/07/2026
El impacto del uso excesivo de pantallas va más allá del tiempo frente al celular. Desde la neuropsicología sabemos que una exposición prolongada, especialmente cuando desplaza el juego, la interacción social, el sueño y la actividad física, puede interferir con procesos fundamentales como la atención, las funciones ejecutivas, la autorregulación emocional y el aprendizaje.
La tecnología no es el problema; el desafío está en promover un uso equilibrado, supervisado y acorde a la etapa del desarrollo. El cerebro infantil necesita experiencias reales para fortalecer las conexiones neuronales que sustentan el desarrollo cognitivo, emocional y social.
Menos tiempo de pantalla, más oportunidades para desarrollar el cerebro. 🧠✨