16/09/2026
LATIGAZO CERVICAL: ¿DE DÓNDE PROVIENE EL DOLOR?
"Latigazo cervical" (*whiplash*) es un término coloquial para referirse a una lesión en el cuello asociada habitualmente a un accidente de tráfico. Un término más preciso es "trastorno asociado al latigazo cervical" (WAD, por sus siglas en inglés), ya que abarca antecedentes específicos y hallazgos clínicos concretos. Por lo general, un accidente de tráfico consta de dos fases:
1) una fase de aceleración seguida de
2) una fase de desaceleración.
La lesión puede producirse en cualquiera de estas fases dependiendo de los siguientes factores:
1) la dirección o el ángulo de la colisión (frontal, por alcance trasero, lateral o en "T", etc.)
2) el tamaño relativo de los vehículos implicados
3) la velocidad a la que circulaban
4) las características del cuello de la persona lesionada (corto y robusto frente a largo y delgado)
5) la rotación de la cabeza en el momento del impacto
6) la posición del reposacabezas (lo ideal es que esté a ≤1 pulgada aprox. 2,5 cm de la parte posterior de la cabeza y elevado hasta la altura de la base de las orejas)
7) el ángulo y la elasticidad del respaldo del asiento
8) el uso y la colocación del cinturón de seguridad
9) la anticipación de la colisión
10) el estado de la calzada (seca frente a mojada o resbaladiza), ¡y más!
Desde un punto de vista anatómico, la lesión puede afectar a los músculos y/o sus inserciones tendinosas, a los ligamentos que unen firmemente los huesos entre sí, a la fascia (la cubierta de los músculos), a los huesos, a las articulaciones, a la piel, a los nervios y/o a los vasos sanguíneos. Todo depende de los diez o más factores mencionados anteriormente y como se comentó el mes pasado al hablar del trastorno de estrés postraumático (TEPT) de si se produce una conmoción cerebral y de cómo reacciona o afronta la lesión la persona afectada (el aspecto psicosocial). ¡Evidentemente, son muchísimos los factores que determinan la evolución de una lesión por latigazo cervical!
Una de las zonas más vulnerables del cuello, y que se lesiona con frecuencia, está compuesta por las pequeñas articulaciones facetarias y/o sus revestimientos (denominados cápsulas articulares). Este tipo de lesión se clasifica como WAD II. Imagine una vértebra como un trípode óseo: una de sus patas es grande y ancha, y representa el cuerpo vertebral junto con el disco amortiguador; esta pata de mayor tamaño es la principal estructura de soporte de carga del trípode, ya que soporta hasta el 80 % del peso. Las otras dos patas representan las articulaciones facetarias, situadas en la parte posterior de la vértebra, las cuales se abren y cierran al inclinar la cabeza hacia abajo (apertura) o hacia arriba (cierre). Al girar la cabeza, el movimiento se produce principalmente en las dos primeras vértebras, situadas en la parte superior del cuello. Las lesiones en esta zona suelen producirse cuando la cabeza se tuerce o rota; esto puede deberse al ángulo en que la banda torácica del cinturón de seguridad cruza el pecho o a que la cabeza esté girada en el momento del impacto (por ejemplo, al mirar por el espejo retrovisor). En otras palabras, es probable que se produzca una rotación de la cabeza en la mayoría de los accidentes automovilísticos debido a la posición inclinada del cinturón de seguridad al cruzar el tórax. Cuando este movimiento de torsión o rotación de la cabeza ocurre de forma repentina, puede provocar una lesión cerebral o una conmoción cerebral, ya que diversos estudios demuestran que los delicados axones y fibras nerviosas pueden literalmente retorcerse y desgarrarse a causa de este componente rotacional de la lesión. Asimismo, está plenamente demostrado que no es necesario que la cabeza golpee contra algo para sufrir una conmoción cerebral; ¡la simple fuerza del impacto del cerebro contra las paredes internas del cráneo es suficiente para causarla!
Otra lesión por latigazo cervical (WAD, por sus siglas en inglés) algo menos frecuente implica la compresión de la raíz nerviosa a su salida de la columna vertebral (conocida como lesión WAD de grado III). Imagine los nervios como cables que conectan un interruptor con una bombilla; cada uno de ellos recorre una zona específica a la que transmite señales (inervación). Por ejemplo, si se siente hormigueo o entumecimiento en el pulgar y el dedo índice, esto puede indicar que el nervio C6 está sufriendo alguna interferencia en algún punto entre la columna vertebral y los dedos. También evaluamos músculos específicos en busca de debilidad asociada a cada nervio para identificar la causa principal del problema. Cuando un nervio se comprime, pueden producirse déficits sensoriales y/o motores, lo cual se confirma mediante el examen neurológico. El disco intervertebral es, en esencia, como una "rosquilla rellena de mermelada": la sustancia gelatinosa se encuentra en el centro y está contenida por un tejido fibroelástico resistente (denominado anillo fibroso). Cuando esta sustancia gelatinosa (llamada núcleo pulposo) atraviesa el resistente anillo exterior y presiona el nervio, pueden producirse pérdida de sensibilidad y/o debilidad muscular localizada. Como quiroprácticos, le examinaremos minuciosamente y aplicaremos diversos métodos de tratamiento altamente eficaces.