11/09/2026
En estos últimos meses se han abierto muchas puertas: hospitales, centros, oportunidades y lugares buscando médicos generalistas, porque la necesidad es real.
Y aunque muchas veces la paga no es lo primero que me mueve, sí lo es pensar en cuántos pacientes puedo ayudar, cuántas vidas puedo impactar y cuántas personas pueden sentirse escuchadas, atendidas y cuidadas.
San Sebastián, Lares, Mayagüez, Aguadilla… he tratado de estar presente donde puedo aportar.
Ayer terminé físicamente agotado, al punto de necesitar un suero, y eso también me dejó una enseñanza: para poder cuidar de otros, tengo que aprender a cuidarme yo también.
A veces quiero decirle que sí a todo. Quiero estar en todos lados, porque me cuesta pensar que algún paciente pueda quedarse sin atención, que alguien pase desapercibido o que no reciba el trato, la empatía y el cuidado que merece.
Pero también estoy aprendiendo que no siempre es posible.
Este mes me tomé el atrevimiento de trabajar más de 30 días corridos, con prácticamente solo el día de mi cumpleaños libre. Y aunque seguimos adelante —a veces literalmente sobreviviendo con un suero 😅— cada turno ha tenido un propósito.
Poder cuidarles, escucharles, acompañarles y darles un poco de tranquilidad en uno de sus momentos más vulnerables es parte de lo que me da energía para continuar.
Gracias también a mi familia y a las personas que están cerca de mí, por entender mis ausencias, por cuidarme cuando yo me olvido de hacerlo, por tenerme siempre en sus oraciones y por recordarme que detrás del médico también hay una persona.
Todo este sacrificio también es por ustedes.
Seguiré dando lo mejor de mí por cada paciente que tenga el privilegio de atender, pero prometiéndome algo importante: cuidar de mí también, para poder seguir cuidando de ustedes. 🩺❤️