12/09/2022
Franklin Velazquez
Esta columna aparecerá mensualmente para proveer anécdotas e información sobre los ancianos en el Hogar y otros temas relacionados. El autor es un trabajador social clínico ubicado en Nueva York. Su papá es un residente en el Hogar.
Desde el Hogar
Cada ser humano pasa por transiciones por las cuales requieren ciertos reajustes. Como hijos, tenemos la transición de ver a nuestros padres cambiar a través de los años. Los vemos joven con fuerza y ánimo. Tal vez eran trabajadores o amas de casa. Tenemos muchos recuerdos de otros días. Aun tengo recuerdos gratos cuando mi papá me enseñó a montarme en bicicleta mientras corría a mi lado para cogerme cuando estaba a punto de caer. Otros recuerdos incluyen ir al club que patrocinaba la iglesia en la cual rezaban un rosario para luego jugar billar.
Ademas, mi papa me llevaba al cine y a comer cada domingo después de la misa en la ciudad de Nueva York. Era un hombre trabajador que hacía de todo en su trabajo. También tenía su sentido del humor. Pero como todo en este mundo empezó a cambiar mientras envejecía. Su mente ya no era muy hábil, sus palabras mermaban. Vimos que se quedaba en la cama más tiempo y se comunicaba menos. Poco a poco, su memoria se le empezó a ir. Lo más devastador, fue verlo perderse en las calles de Brooklyn. Tuvimos que llamar la policía en varias ocasiones para que lo consiguieran.
Lo otro que vimos pasar era que ya nuestra madre simplemente no podía cuidarlo. Todo este proceso culminó con mi papá caerse y quebrarse su cintura. Sin movilidad y una esposa anciana, ya su panorama había cambiado significativamente . Esto nos llevó a la decisión de buscarle un hogar que tuviera en cuenta se su idioma, religión y su cultura.
Para lidiar con los cambios, comenzamos a explorar opciones y conseguimos este Hogar. Una tía en Moca lo recomendó ya que conocía alguien que trabajaba ahí. Mis hermanos hicieron las gestiones y llevaron a mi papá al Hogar, donde ha permanecido por varios años hasta ahora. Para nuestra satisfacción conseguimos un sitio idóneo donde se trata al ser humano como se debe. Cada paciente es cuidado bien y los vemos con sonrisas. Los trabajadores son muy atentos con nuestros padres.