07/05/2026
Un mes. Hace exactamente un mes, de forma abrupta, involuntaria y poco empática, tuve que realizar drásticamente un cambio que terminó afectando a quienes ya estaban vulnerables: los confinados... y por consiguiente a mi, que los atendía.
Hace un mes que muchas de sus historias, tratamientos que quedaron a mitad, y procesos de recuperación que se habían iniciado y no pudimos terminar: vienen a mi mente, una y otra vez, a generarme muchos cuestionamientos.
¿De verdad se está trabajando para ofrecer servicios de calidad? ¿De verdad se está promoviendo la tan nombrada, rehabilitación? O en cambio ¿se está trabajando para intereses individuales y no colectivos?
Hace un mes que quienes fueron mis pacientes por varios años me duelen; y no porque haya desarrollado trauma vicario o fatiga por compasión; duelen, porque para un sistema son un número más para obtener fondos y quedar bien ante la política pública, pero para mi eran mis pacientes, con quienes se trabajaba desde un espacio ético y responsable, donde se promovía transformación desde la paz, donde había compasión. Son historias que no tuvieron cierres adecuados, historias que se comenzaron a sostener en espacios seguros, y que de la noche a la mañana se tambalearon por cambios que solo beneficiaron a quien los hizo... no a quienes servimos, que deben ser nuestro norte.
Un mes de escuchar que hay que superarlo; que hay que adaptarse; que hay que fluir... un mes de afirmar que la vocación que transforma vidas no se fuerza, tiene que nacer del corazón. Un mes donde han llegado otros pacientes, otras historias y otros procesos; pero donde queda el mal sabor de lo que permanecerá por siempre, con lo que se tuvo y con lo que se quedó.
Hay historias de nuestros pacientes que permanecerán con nosotros siempre, y nos hacen mejores profesionales... por eso hoy estoy recordando con gratitud la valentía de quienes me permitieron acompañarles durante su encarcelamiento y que nos adentráramos en su dolor para buscar los patrones que había que modificar para poder sanar. Gracias, gracias, gracias. Desde donde estoy hoy, me encuentro deseando y confiando que todos estén bien. Ojalá que la semilla que sembramos germine con buena cosecha: con una cosecha de bienestar. Si hubiese tenido elección el proceso se hubiese vivido diferente. Amando a través de las rejas ⛓️📚💙 🔱🍃