19/10/2026
2026 Guideline for Adult Stroke Rehabilitation and
Recovery: A Guideline From the American Heart
Association and American Stroke Association
Las benzodiazepinas se utilizan con frecuencia para tratar la ansiedad aguda debido a su rápido inicio de acción y a sus efectos de duración relativamente corta. Sin embargo, el uso habitual de benzodiazepinas para tratar la ansiedad tras un accidente cerebrovascular (ACV) suele desaconsejarse debido a sus efectos potencialmente perjudiciales, que incluyen deterioro cognitivo y alteraciones psicomotoras; estos factores aumentan significativamente el riesgo de caídas, lesiones derivadas de las mismas y mortalidad a corto plazo.
Aunque no es algo exclusivo del ACV, existe evidencia sólida que vincula el uso prolongado de benzodiazepinas con la dependencia en adultos mayores. Además, los cambios en el metabolismo de los fármacos asociados a la edad, la frecuente polifarmacia y la presencia de múltiples comorbilidades incrementan aún más la vulnerabilidad a los efectos adversos en esta población. Si bien el inicio del tratamiento con benzodiazepinas en personas que han sufrido un ACV ha disminuido en términos generales, un análisis reciente de los datos de facturación de Medicare revela una tendencia preocupante: muchos pacientes reciben recetas de benzodiazepinas dentro de los 90 días posteriores al alta hospitalaria, a menudo con cantidades suficientes para cubrir un periodo de dos semanas o más.
La evidencia demuestra que las prescripciones que superan las dos semanas de duración aumentan considerablemente el riesgo de efectos adversos, tales como delirio, deterioro cognitivo, caídas, adicción y síntomas de abstinencia.