10/08/2026
💛 10 de agosto: comienza el Mes de la Prevención del Suicidio.
Hablar de suicidio no “da ideas”. Hablar abre un espacio seguro para pedir ayuda.
La niñez y la adolescencia son etapas de grandes cambios. Para un adulto, una situación puede parecer pasajera; para un niño o adolescente puede sentirse inmensa, dolorosa y difícil de manejar.
No minimicemos sus emociones ni sus expresiones. Evitemos frases como: “eso no es para tanto”, “son cosas de adolescentes”, “estás manipulando” o “ya se te pasará”.
👨👩👧 Como padres y cuidadores: escuchemos sin juzgar, validemos sus emociones, observemos cambios importantes y preguntemos directamente si nos preocupa su seguridad. Buscar ayuda cuando no sepa manejarlo es muy valioso.
🏫 En las escuelas: tomemos en serio el bullying, el aislamiento, los cambios de conducta y las expresiones de desesperanza. Creemos espacios donde pedir ayuda sea seguro.
🤝 Como comunidad: seamos adultos disponibles. Un joven necesita saber: “Puedes hablar conmigo. Te voy a escuchar. Vamos a buscar ayuda juntos.”
Y si existe preocupación, podemos preguntar claramente: “¿Estás pensando en suicidarte?” Esta pregunta, aunque difícil, puede hacer la diferencia. Con niños podemos comenzar con palabras sencillas sobre querer morir o no querer estar vivos; con adolescentes podemos preguntar directamente: ‘¿Has pensado en suicidarte?’ Lo importante es preguntar con calma, escuchar y tomar la respuesta en serio.
Preguntar no provoca el suicidio. Al contrario, escuchar sin juzgar, acompañar y conectar con ayuda puede salvar una vida.
🧡No minimices. Escucha. Pregunta. Acompaña.