06/09/2026
Sabemos que el Departamento de Educación está “haciendo sus ajustes”. Pero cuando encontramos este tipo de práctica también en el sector privado, tenemos que detenernos y preguntar:
¿Qué está pasando con la evaluación psicológica?
¿Es realmente una evaluación evaluar a un niño de 4 años utilizando únicamente un BASC-3?
¿O estamos ante los resultados de una consulta inicial que se está presentando como una evaluación psicológica?
Un instrumento puede aportar información valiosa, pero un solo instrumento no sustituye un proceso de evaluación integral. La selección de pruebas debe responder al motivo de referido, la edad, las áreas que necesitan explorarse, la información disponible y el juicio profesional.
Y aquí viene la pregunta incómoda:
¿Dónde está el problema?
¿Estamos formando profesionales que realmente saben evaluar, integrar resultados y seleccionar instrumentos de manera ética?
¿Estamos convirtiendo la evaluación en un trámite porque no nos gusta hacerla?
¿O estamos aceptando la idea de que mientras más rápido se administra una prueba, más rápido se genera un ingreso?
La evaluación psicológica es mucho más que administrar una prueba y escribir sus resultados. Requiere conocimiento, criterio profesional, integración de múltiples fuentes de información y responsabilidad ética.
Tenemos que preguntarnos qué estamos enseñando en la academia, qué estamos exigiendo en la práctica y, sobre todo, qué estamos entregando a nuestros pacientes y a las instituciones que confían en nuestro trabajo.
Porque al final, no se trata solamente de un informe.
Se trata de una persona.
¿Has recibido o visto una evaluación realizada con un solo instrumento? ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Cuéntanos. Abramos la conversación.
Dra. Malvaliz