07/06/2026
El Cuerpo y la Sangre de Cristo son el corazón palpitante de la fe cristiana. En la Eucaristía, los creyentes no solo recordamos un evento histórico, sino que participamos real y místicamente en el sacrificio de Jesús, alimentando nuestra vida espiritual y formando una comunidad unida en su amor.
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a ti,
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.