29/08/2026
El combo del victimario y el rechazo de la víctima del combo agrandado
Cuando un victimario actúa negativamente contra alguien, muchas veces su acción viene como un combo. No es solamente una palabra, un gesto o una actitud aislada. Puede incluir desprecio, humillación, manipulación, agresividad, injusticias, silencios y acciones que van dejando heridas.
Sin embargo, ocurre algo muy curioso.
El victimario calla lo que hace. Minimiza sus acciones, las justifica o simplemente actúa como si nada hubiera ocurrido.
Pero, además, espera que la víctima haga lo mismo.
Es como si, sin decirlo directamente, le estuviera pidiendo:
“Yo voy a guardar silencio sobre lo que hice, y tú también tienes que hacerlo.”
Y ahí ocurre algo todavía más profundo.
Porque el victimario parece esperar que la víctima se convierta en su cómplice.
😲Que le sea leal.
😲Que le sea fiel.
😲Que proteja su imagen.
😲Que guarde el secreto.
😲Que minimice lo ocurrido.
😲Que ayude a que aquello que estuvo mal permanezca escondido, pequeño o insignificante.
Pero debemos preguntarnos:
¿Por qué la víctima tendría que ser cómplice de aquello que le hicieron?
🤨La víctima no tiene la obligación de proteger a quien la lastimó.
🤨No tiene que guardar silencio para que el victimario se sienta cómodo.
🤨No tiene que ser leal a alguien que fue desleal con su bienestar.
🤨No tiene que ayudar a minimizar una acción que le causó dolor.
Porque guardar silencio, cuando ese silencio es impuesto por el miedo, la manipulación o la presión, puede convertirse en una forma de cargar con una responsabilidad que no le corresponde a la víctima.
Y entonces sucede algo:
Cuando la víctima finalmente decide verbalizar lo ocurrido, expresar cómo se sintió o simplemente describir la acción que recibió o vió, el victimario siente que ahora recibió un combo agrandado.
Pero debemos preguntarnos:
¿Quién agrandó realmente el problema? ¿La víctima, por hablar ¿O quien realizó las acciones que ahora necesitan ser nombradas?
Muchas veces, al victimario no le molesta tanto haber hecho daño. Lo que verdaderamente le incomoda es que alguien ponga en palabras lo que hizo. Porque mientras nadie hable, puede minimizarlo.
Puede decir:
🤫“No fue para tanto.”
🤫“Eso nunca pasó así.”
🤫“Lo estás exagerando.”
🤫“Tú entendiste mal.”
Pero cuando la víctima dice:
🤔“Eso que hiciste me lastimó.”
🤔“Eso fue una falta de respeto.”
🤔“Eso no estuvo bien.”
Entonces aquello que el victimario quería mantener oculto comienza a tener nombre.
Y aquí está una gran verdad:
Verbalizar una acción no es agrandarla. Es reconocerla.
Decir lo que ocurrió no convierte una acción pequeña en una grande.
La acción ya tenía el tamaño que tenía desde el momento en que fue cometida. Las palabras simplemente permiten verla con claridad.
La víctima no creó el problema por expresarlo. El problema comenzó cuando alguien decidió actuar de una manera que causó daño. Por eso...
.. hablar no significa traicionar. .. decir la verdad no significa ser desleal. .. poner límites no significa atacar... y negarse a guardar silencio no significa buscar problemas.
Muchas veces, lo que el victimario llama “traición” es simplemente que la víctima decidió dejar de protegerlo.
Porque hay personas que esperan fidelidad de quienes no trataron con fidelidad. Esperan lealtad de quienes traicionaron. Esperan silencio de quienes lastimaron. Y esperan que la víctima cargue con el peso de proteger una imagen que ellos mismos pusieron en riesgo con sus propias acciones.
Reflexión final
No eres cómplice por haber sufrido algo. Y no tienes la obligación de convertirte en cómplice guardando silencio.
No agrandaste el problema cuando hablaste. El problema ya existía. Simplemente tuviste el valor de ponerle palabras a aquello que alguien esperaba que permaneciera escondido.
Porque el silencio de la víctima no borra la acción del victimario. Solamente puede ayudar a ocultarla. Y nadie tiene derecho a exigirle a una persona que proteja con su silencio aquello que le hizo daño.
Hablar no siempre es atacar.
A veces, hablar es dejar de ser cómplice del silencio.
Mirta Inés Figueroa
Coach
Mukanda Center
👇 ¿Qué opinas de esta reflexión? ¿Has sentido alguna vez esa presión de guardar silencio para proteger a quien te lastimó? Te leo en los comentarios.