24/04/2026
A veces vemos esto más de lo que quisiéramos:
Niños pequeños que llegan a terapia por conducta, agresividad, dificultad para regularse… vienen unas pocas sesiones, se orienta, se empieza el proceso… y se abandona.
Tiempo después regresan, pero la situación está más intensa, más visible en la escuela, más urgente.
Y entonces pasa algo importante: se espera que la terapia “arranque” como si nunca se hubiera detenido. Incluso, se dice que el niño está en terapia cuando en realidad no ha habido seguimiento por meses (o más de un año).
Este es el llamado:
-La terapia no es decir que “está en terapia”.
-La terapia es sostener el proceso.
A veces, sin darnos cuenta, entramos en negación. Minimizar, posponer, pensar que “se le va a pasar”. Y sí, es humano… porque aceptar que un hijo necesita ayuda constante no es fácil. Pero ignorarlo o maquillarlo no ayuda, solo retrasa lo que el niño necesita.
No es desde la culpa, es desde la responsabilidad. Si no hay consistencia, no hay proceso. Y si no hay proceso, el niño sigue cargando solo con algo que necesita acompañamiento.
Más que empezar… hay que sostener.
Dra. Malvaliz