22/09/2026
“En medio del duelo pueden surgir destellos de esperanza cuando se acompaña desde la sensibilidad y la empatía.”
Ayer me preparaba para recibir a un paciente con quien llevo un tiempo trabajando un proceso de dolor profundo tras la pérdida de su amada esposa. Estuvieron casados por más de 30 años.
Mientras me preparaba para la terapia, me percaté de que cumplía años y sentí el deseo de tener un detalle con él. Pero, para mi sorpresa, él llegó con algo aún más significativo.
Me entregó una prenda que pertenecía a su amada esposa, una pieza con un broche en forma de ángel que ella solía usar con mucho cariño. Él lo había guardado durante todo este tiempo.
Ayer sintió en su corazón obsequiármelo, acompañado de unas palabras que guardaré en mi corazón por siempre. Para alguien que extraña con todas sus fuerzas a un ser amado, desprenderse de algo que tiene un significado profundo, no es una acción simple. Conlleva otra despedida, solo que en nuestro caso representó algo mayor, un legado.
El dolor muchas veces puede hacerte sentir que no hay salida, que nunca podrás salir de esa tristeza que te desgasta. Pero eso no es cierto.
En medio del duelo, las lágrimas, la rabia, el shock, la aceptación y los cambios, sigues caminando. El mundo, tal como lo conocías, tal vez cambió, y nada se siente igual o parecido. Al principio puedes sentirte perdido, sin rumbo y sin sentido.
Pero, así como todo sigue cambiando a tu alrededor, tú también lo harás. Esta vez, un día a la vez.
Ten la certeza de que es posible reconstruir el sentido y la vida, incluso en la ausencia, incluso en la tristeza.
A veces, sanar no significa dejar atrás el amor, sino aprender a vivir de una manera diferente llevando ese amor contigo.
Nota: Esta experiencia fue publicada con la autorización del paciente, con el único fin de brindar esperanza a quienes están atravesando un momento de dolor y de duelo.
Compártelo si entiendes que puede ser de ayuda para alguien.
Con cariño,
Liz D. García – Psicóloga
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