30/05/2026
A veces una mamá llega a la consulta con lágrimas en los ojos.
Ha intentado de todo. Le duele amamantar. Su bebé se cansa al mamar, no aumenta bien de peso o pasa horas prendido al pecho sin quedar satisfecho.
Y muchas veces, detrás de esa dificultad, puede haber un frenillo lingual que necesita ser evaluado correctamente.
Cuando la frenotomía está indicada, puede ayudar no solo a mejorar la lactancia, sino también funciones tan importantes como la respiración, la deglución y el desarrollo oral a largo plazo.
Pero quiero que sepas algo importante: la frenotomía no es el final del camino.
Después del procedimiento, el bebé necesita aprender a usar su lengua de una nueva manera. Y la mamá necesita apoyo, acompañamiento y herramientas para volver a disfrutar de la lactancia.
Por eso, en mi consulta, la tecnología y la experiencia clínica en pediatría y lactancia materna siempre van de la mano.
Porque mi objetivo no es solamente liberar un frenillo.
Mi objetivo es acompañarte para que vos y tu bebé puedan vivir la lactancia que merecen: sin dolor, con más confianza y con la tranquilidad de que el bebé se alimenta bien. 🤱💗
No estás sola. Si estás atravesando dificultades con la lactancia o sospechás que tu bebé puede tener un frenillo lingual, te invito a realizar una evaluación para entender qué está pasando y encontrar juntos el mejor camino a seguir.
Con el diagnóstico correcto y un acompañamiento cercano en cada etapa, muchas veces es posible transformar la experiencia de lactancia. Estoy acá para ayudarte y acompañarte en ese proceso.