11/08/2026
Entrenar por la mañana no es solamente cuidar mi cuerpo. Es una de las formas que encontré de cuidar mi sistema nervioso. 🤍
Con el tiempo entendí que no todo lo que hago por mi salud mental sucede hablando, pensando o intentando entender lo que siento.
Hay cosas que mi cuerpo necesita descargar, movilizar y regular.
Y entrenar por la mañana se convirtió en una de ellas.
Cuando entreno temprano siento que mi cuerpo tiene un lugar donde poner parte de esa activación con la que muchas veces empezamos el día: tensión, pensamientos anticipatorios, pendientes, preocupaciones.
El movimiento le da una salida.
Además, el ejercicio favorece mecanismos relacionados con la regulación del estrés, el estado de ánimo, el sueño y la capacidad de nuestro organismo para adaptarse mejor a las demandas del día.
Pero hay algo que para mí es todavía más importante:
empiezo el día haciendo algo por mí antes de comenzar a responder a las necesidades de los demás.
Antes de los mensajes. Antes del trabajo. Antes de los problemas. Antes de ocuparme de todo lo que tengo que resolver.
Durante ese rato, mi única responsabilidad soy yo.
Y después de entrenar no necesariamente tengo una vida menos estresante. Tengo, muchas veces, un cuerpo mejor preparado para atravesarla.
Creo que esa diferencia es enorme.
Regular nuestro sistema nervioso no significa vivir permanentemente relajados ni eliminar el estrés. Significa desarrollar mayor capacidad para activarnos cuando la vida lo requiere y después poder volver a un estado de equilibrio.
Para mí, entrenar por las mañanas se ha convertido justamente en eso:
🏋🏻♀️ mover el cuerpo
🧠 despejar la mente
☀️ empezar el día conmigo
🤍 y recordarle a mi cuerpo que también merece ser cuidado.
A veces pensamos que entrenamos solamente para cambiar nuestro cuerpo.
Yo cada vez estoy más convencida de que también entreno para poder habitarlo mejor.