08/05/2026
A los compatriotas paraguayos y a los hermanos extranjeros que eligieron esta tierra como su hogar, les hablamos con respeto y con claridad.
Paraguay tiene desde el año dos mil veinticinco una Política Nacional del Cuidado. ¿Qué quiere decir esto para usted, para su familia, para su vecino? Quiere decir que por primera vez el país reconoce que cuidar no es un problema privado. Es un derecho de todos y una obligación de todos.
Los números nos hablan. En la región oriental, treinta y una de cada cien personas necesitan ayuda de otra para vivir su día a día. Son un millón ochocientas diez mil personas. Cuatrocientas once mil necesitan ayuda todo el tiempo para comer, para bañarse, para moverse. Son nuestros niños pequeños. Son nuestros abuelos. Son nuestros hermanos con discapacidad. Son nuestros enfermos.
Hasta hoy, ese cuidado lo sostuvieron, en silencio y sin pago, las mujeres de la casa. Las madres, las hijas, las abuelas. Eso va a cambiar. La ley dice ahora que el Estado, las familias, las empresas y la comunidad tenemos que compartir esa tarea. Eso se llama corresponsabilidad.
Compatriota, extranjero que vive aquí, esto te toca. Porque hoy cuidas a tu madre, y mañana alguien tendrá que cuidarte a vos. Porque el vecino que está solo es parte de tu barrio. Porque el país crece cuando nadie se queda atrás.
La Constitución del Paraguay dice que los adultos mayores tienen derecho a protección integral. Dice que las personas con discapacidad tienen derecho a una vida digna. Y la nueva política dice que cuidar y ser cuidado es un derecho.
Por eso te pedimos tres cosas sencillas. Primero, mira a tu alrededor. Si hay un niño, un enfermo, un anciano que necesita ayuda, no mires para otro lado. Segundo, habla. Si ves abandono, si ves que una familia no puede sola, avisa, pide ayuda, exige respuesta. Tercero, cuida al que cuida. Dale descanso a esa madre, a esa hija, a ese hermano que está agotado. El cuidado también cansa. El cuidado también necesita apoyo.
Nueve de cada diez abuelos abandonados fueron dejados en su propia casa. Más de la mitad no podía ni pedir ayuda. Eso no puede seguir pasando en nuestra tierra. Ni con paraguayos ni con extranjeros. Porque aquí, el que pisa este suelo, es parte de esta casa.
La pobreza bajó. Hoy es del dos coma cuatro por ciento. Es una buena noticia. Pero la dignidad no se mide solo en dinero. Se mide en que ningún niño crezca sin brazos que lo sostengan. Se mide en que ningún viejo muera solo en su cama. Se mide en que nadie sienta que es una carga.
Paraguayos y extranjeros que viven en Paraguay, el cuidado es el nuevo nombre de la patria. Un país que cuida es un país fuerte. Un país que abandona es un país que se rompe.
Por eso, desde hoy, los invitamos a un acuerdo. Cuidemos entre todos. Cuidemos con ley, con corazón y con respeto. Porque el día de mañana, el que va a necesitar una mano, podés ser vos, puedo ser yo.
Esta es nuestra casa. Y en esta casa, nadie se queda solo.
Gracias.
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