26/02/2026
Hoy celebro un año más de este hermoso viaje con el corazón rebosante de gratitud. Gracias a Dios y la vida, por cada oportunidad que me has regalado: las puertas abiertas, los desafíos que me han forjado y las alegrías que iluminan el camino. Cada experiencia ha sido un regalo que me invita a seguir creciendo con humildad y propósito.
Este último año ha sido especialmente transformador. Aprendí —quizá como nunca antes— el poderoso arte de Aprender a Desaprender y Reaprender. Tuve el coraje de soltar creencias antiguas limitantes, patrones automáticos y formas de pensar que ya no me servían. Este proceso, apoyado en la maravillosa neuroplasticidad de nuestro cerebro, me permitió formar nuevas conexiones neuronales y abrazar perspectivas más flexibles, sabias y adaptativas. Desaprender no es perder, sino liberarse para reaprender con mayor claridad y autenticidad.
Al mismo tiempo, he reafirmado con convicción la importancia fundamental de la salud mental en la vida cotidiana. No se trata solo de ausencia de malestar, sino de cultivar diariamente una buena administración de nuestras emociones y sentimientos. Esta gestión consciente es la base para tomar decisiones equilibradas, responder con sabiduría ante los desafíos y construir relaciones más auténticas y resilientes. En mi práctica familiar, clínica y en las aulas de medicina , veo cada día cómo priorizar la salud mental transforma no solo al individuo, sino también al entorno que nos rodea.
Y recordemos siempre esta verdad liberadora: no somos perfectos, y esa imperfección forma parte de nuestra belleza humana. Sin embargo, sí somos perfectamente capaces de hacer cosas perfectas: crear momentos de conexión genuina, tomar acciones que impactan positivamente, enseñar con el corazón y seguir adelante con propósito y resiliencia. Renuevo mi compromiso con una vida consciente, equilibrada y al servicio de los demás. Continuaré cuidando mi bienestar emocional con la misma dedicación que ofrezco a mis pacientes y estudiantes, avanzando con gratitud, coraje y una salud mental fortalecida.
Muy agradecido a cada persona que decide regalarme su tiempo de calidad con frecuencia alta y espíritu de paz.
Rodrigo Portillo.