22/01/2026
Como terapeuta del lenguaje, he visto cómo el desarrollo del lenguaje es un proceso fascinante que va mucho más allá de simplemente hablar. Es un camino que comienza desde la base, con las funciones ejecutivas, y se va construyendo hasta llegar a la comunicación efectiva.
La base de todo es la capacidad del niño para autorregularse, prestar atención y recordar. Estas habilidades son fundamentales para que el niño esté listo para aprender y comunicarse. Sin ellas, el lenguaje no puede florecer.
A medida que avanzamos, vemos cómo la comunicación se convierte en el siguiente paso. Los niños aprenden a comunicar sus necesidades y deseos a través de gestos, la atención conjunta y el juego. Es aquí donde se dan cuenta de que comunicar tiene un propósito.
Luego, llegamos al nivel del lenguaje en sí, donde se trabaja la comprensión y el conocimiento. Aquí es donde se aprenden palabras, se comprenden verbos y se siguen instrucciones. Es fundamental entender el lenguaje antes de producirlo.
A continuación, se estructura el lenguaje, comenzando con oraciones simples y avanzando hacia la morfosintaxis y el discurso. Es un proceso gradual que requiere paciencia y práctica.
Finalmente, llegamos a la punta de la pirámide: el habla. Aquí es donde se trabaja la pronunciación y la articulación correcta, y se recuerda la secuencia de sílabas para una coarticulación efectiva.
Lo más importante es que todo este proceso se fortalece cuando la familia se involucra y apoya al niño en su desarrollo. Juntos, podemos hacer que el lenguaje florezca de manera natural y efectiva.