10/01/2026
CÓMO ENFRENTAR EL DUELO
• La persona que ha fallecido quiere ser motivo de añoranza, no de tormento. "Si tu hermano deseara que te atormentases con incesantes lágrimas, no merece éste cariño tuyo; y si él no lo quiere, deja ese dolor que os abruma a los dos. Ni el hermano que no te quiere debe ser añorado así, ni puede quererlo un hermano que te quiere".
• Cuando pienses en las muchas cosas que dejó, piensa que son muchas más las que no teme. No le atormentará la cólera, ni le afligirá la enfermedad; no le acongojará la sospecha. No le perseguirá la envidia devoradora, enemiga del progreso de los demás, no le turbará el miedo, ni le inquietará la veleidad de la fortuna que en un instante muda sus favores.
• Seguro que te ayudará también la justicia que muestras en toda circunstancia, si piensas que no se te hizo injusticia por haber perdido a tu hermano. Más bien se te hizo un favor, porque pudiste poseer y disfrutar tanto tiempo de su amor. Injusto es quien no deja al donante el derecho a disponer libremente de su regalo; avaricioso el que no juzga como ganancia lo que recibió, sino que cuenta como pérdida lo que restituye.
• Hay, por tanto, que proyectar el espíritu al pasado y evocar la memoria de cualquier cosa que nos deleitó en cualquier momento y revivirla una y otra vez. La memoria de las alegrías es más larga y más fiel que su presencia. Cuenta, pues, entre tus mayores bienes el haber tenido una persona excelente.
• Mira a tus eminentes hermanos, mira a tu esposa y a tu hijo. La salud de todos éstos la acordó contigo la fortuna a cambio de esta paga: tienes mucha gente en quien puedes descansar, libérate de esta infamia y no permitas que se den cuenta de que un solo dolor tiene para ti más poder que todos estos consuelos tan numerosos.
• Por otra parte, sirve también de consuelo dividir el dolor de uno entre muchos: como se divide entre muchos, la porción que te toque quedará reducida a una mínima parte.
Fuente: Lucio Anneo Séneca
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