Cardiólogo. Dr. Samuel Merino Barrera

Cardiólogo. Dr. Samuel Merino Barrera ¡Excelencia en Cardiología!

A comenzar tempranito nuestra actividad física de hoy. Piscina fría. 5:20 am.Respuesta correcta:1. ¿Hago ejercicio despu...
31/07/2026

A comenzar tempranito nuestra actividad física de hoy.

Piscina fría. 5:20 am.

Respuesta correcta:

1. ¿Hago ejercicio después de enfermarme?

Ó

2. ¿Hago ejercicio para no enfermarme?

Un cuadro pintado exclusivamente para su cardiólogo, acompañado de una carta llena de gratitud por haber logrado control...
30/07/2026

Un cuadro pintado exclusivamente para su cardiólogo, acompañado de una carta llena de gratitud por haber logrado controlar su presión arterial. Gracias a ello, pudo someterse a su cirugía de cataratas y volver a hacer lo que tanto ama: pintar.

Hoy tuve el la fortuna de recibir esta hermosa obra, creada con sus propias manos. Pacientita de 87 años. Que vuelve a ver gracias a su cirugía de cataratas.

Más que un regalo, es un recordatorio de que detrás de cada cifra y cada tratamiento hay historias, sueños y personas que desean recuperar su vida.

Qué detallista es mi pacientita. Gestos como este hacen que todo esfuerzo valga la pena.

Día 3 de Congreso de la Sociedad Interamericana de Cardiología.
25/07/2026

Día 3 de Congreso de la Sociedad Interamericana de Cardiología.

Día 2 de Congreso!
24/07/2026

Día 2 de Congreso!

Día 1 del Congreso de la Sociedad Interamericana de Cardiología!
23/07/2026

Día 1 del Congreso de la Sociedad Interamericana de Cardiología!

Buenos días!A comenzar el día con un buen café panameño!
23/07/2026

Buenos días!

A comenzar el día con un buen café panameño!

¡Nos vemos pronto!
22/07/2026

¡Nos vemos pronto!

—"Doctor, lo busqué en Google. Traemos a mi papá con usted porque ya no sabemos qué más hacer por él. Usted es nuestra ú...
08/07/2026

—"Doctor, lo busqué en Google. Traemos a mi papá con usted porque ya no sabemos qué más hacer por él. Usted es nuestra última alternativa."

—¿Y qué tiene tu papá? —le pregunté.

—"Tiene varios días con mucho cansancio. En la noche no puede dormir. Tiene que hacerlo medio sentado. Si logra quedarse dormido un ratito, se despierta ahogándose. Los pies se le han hinchado... hasta la cara la tiene hinchada."

Y así fue transcurriendo la consulta, entre preguntas y respuestas.

El interrogatorio, o anamnesis, es probablemente la parte más importante de la consulta. Mientras el paciente responde, el cardiólogo va construyendo hipótesis en tiempo real. Cada respuesta inclina la balanza hacia un diagnóstico y aleja otros. En este caso, era evidente que estaba frente a una insuficiencia cardíaca crónica con descompensación aguda. Lo que aún debía descubrir era la causa.

Continué con el examen físico. Encontré edema (hinchazón) en ambos miembros inferiores. El corazón no tenía un ritmo normal; los latidos eran completamente arrítmicos. Las venas del cuello estaban ingurgitadas y la piel tenía una marcada palidez.

El electrocardiograma mostró una fibrilación auricular con respuesta ventricular rápida y signos de un infarto antiguo en la pared anterior del corazón. Ese hallazgo comenzó a darle sentido a todo. Me orientaba hacia una causa isquémica; es decir, un corazón que durante años no había recibido suficiente flujo sanguíneo debido a la obstrucción de las arterias coronarias.

Luego realicé el ecocardiograma.

Encontré un corazón dilatado y debilitado. En condiciones normales, el ventrículo izquierdo expulsa al menos el 50 % de la sangre que contiene en cada latido. En este paciente apenas alcanzaba el 25 %. Era un corazón que trabajaba con la mitad de la fuerza esperada. Además, varias paredes prácticamente no se movían, exactamente en las mismas zonas donde el electrocardiograma sugería un infarto antiguo.

Ya tenía la respuesta.

Cada vez que me enfrento a un caso como este suelo hacerme la misma pregunta:

¿Qué me quiere decir este corazón?

El interrogatorio, el examen físico, el electrocardiograma y el ecocardiograma son las pistas. Mi trabajo consiste en unirlas hasta comprender el mensaje. A veces siento que el cardiólogo es, en cierta forma, un intérprete de un idioma silencioso: el idioma del corazón.

Iniciamos el tratamiento y, poco a poco, el paciente comenzó a mejorar. Hoy se encuentra muy bien.

Todavía recuerdo las palabras con las que sus hijos entraron al consultorio, desesperados por la salud de su papá.

"Usted es nuestra última alternativa."

Ese día les hice una promesa. Gracias a Dios, pudimos cumplirla.

Los vecinos lo trajeron. Él estaba trabajando como albañil en la casa de uno de ellos, pero no se sentía del todo bien. ...
03/07/2026

Los vecinos lo trajeron. Él estaba trabajando como albañil en la casa de uno de ellos, pero no se sentía del todo bien. En ese pueblo varias personas me conocen porque han sido pacientes míos, así que decidieron llevarlo a mi consultorio.

Al evaluarlo, noté que su pulso era muy bajo. Normalmente, durante el día, la frecuencia cardíaca debe estar entre 60 y 100 latidos por minuto; sin embargo, él tenía apenas 30. Era una bradicardia severa.

Le realicé un electrocardiograma y encontré un problema eléctrico del corazón llamado bloqueo auriculoventricular (A-V) de tercer grado. Para quienes no son médicos, es como si el cableado eléctrico del corazón, el sistema que lleva la señal para que el corazón lata de forma coordinada, estuviera partido en dos. Es una condición que prácticamente siempre requiere el implante de un marcapaso permanente.

Después de comprobar mediante el ecocardiograma (el ultrasonido del corazón) que la estructura y la función de su corazón eran normales, le coloqué un Holter de 24 horas para confirmar que el problema era exclusivamente eléctrico.

Ellos venían desde Candelaria, Lempira, en Honduras. Lo que más me llamó la atención fue que sus vecinos decidieron acompañarlo hasta el último momento. Se quedaron con él aquí, en El Salvador, durante todo el proceso. Al día siguiente retiré el Holter y confirmé el diagnóstico, además de encontrar otros detalles interesantes.

Entonces le expliqué que un bloqueo de ese grado necesitaba un marcapaso permanente y que debía implantárselo lo antes posible. Era una verdadera urgencia médica.

Sin embargo, él me respondió que primero debía regresar a su casa, arreglar sus maletas y luego volver para el procedimiento. Intenté convencerlo de que no lo hiciera, pero fue imposible. Confieso que me quedé muy preocupado.

Llegó a su casa en Santa Rosa de Copán, pasó por Candelaria, cruzó la frontera nuevamente y finalmente logró que le implantaran su marcapaso permanente. Dos días después del procedimiento recibió el alta y regresó con tranquilidad a su hogar, donde hoy disfruta de la compañía de sus dos hijas y de su familia.

De esta historia solo puedo sacar dos conclusiones.

La primera es que Dios estuvo con ese paciente en cada paso del camino.
La segunda es que su condición física probablemente le dio un margen de seguridad que otra persona, más sedentaria, quizá no habría tenido. Su trabajo como albañil lo mantenía activo, y ese corazón, a pesar de tener un sistema eléctrico gravemente enfermo, aún conservaba la capacidad de soportar el esfuerzo suficiente para llegar a tiempo al tratamiento.

El ejercicio no garantiza que nunca enfermaremos. Nadie está exento de eso. Pero sí cambia profundamente la manera en que enfrentamos la enfermedad cuando esta aparece.

Los corazones activos suelen resistir mejor las crisis. Se recuperan con mayor facilidad, toleran mejor los tratamientos y, muchas veces, disponen de ese tiempo extra que puede hacer la diferencia entre llegar o no llegar.

Realizar actividad física no solo es una forma de prevenir enfermedades. A veces, también es la diferencia entre tener una segunda oportunidad y no tenerla.

Después de una tormenta, algunos árboles caen y otros siguen de pie.Curiosamente, la diferencia no suele estar en la fue...
11/06/2026

Después de una tormenta, algunos árboles caen y otros siguen de pie.

Curiosamente, la diferencia no suele estar en la fuerza del viento.

La diferencia está en las raíces.

Hay árboles enormes que parecen invencibles, pero por dentro tienen raíces débiles. Basta una noche de lluvia intensa para que terminen en el suelo.

Con las personas ocurre algo parecido.

Muchos creemos que la salud se pierde de repente; que un infarto aparece de la nada, que un accidente cerebrovascular es cuestión de mala suerte, o que la diabetes llegó sin avisar.

Pero la realidad es que, la mayoría de las veces, la tormenta solo revela lo que llevaba años ocurriendo bajo la superficie.

Las raíces de una persona son sus hábitos:

Son las horas de sueño.

La actividad física.

La alimentación.

El manejo del estrés.

El tiempo dedicado a la familia.

El autocuidado que nadie ve y que rara vez recibe aplausos.

Cuando llegan las tormentas de la vida —una enfermedad, una pérdida, una crisis económica o emocional— no siempre resiste el más grande.

Resiste quien construyó mejores raíces.

Por eso, cada caminata cuenta.

Cada noche de buen descanso cuenta.

Cada plato saludable cuenta.

Cada decisión de cuidarse cuenta.

Porque las raíces se construyen en silencio. Donde nadie las ve.

Y cuando llegue el viento, serán las raíces las que nos sostendrán. Las que evitarán la caida.

Dirección

Edificio Diagonal. Local 307. Tercer Nivel. Contiguo A Hospital De Diagnóstico. Colonia Médica. San Salvador
San Salvador
1101

Horario de Apertura

Lunes 07:00 - 14:00
Martes 07:00 - 14:00
Miércoles 07:00 - 14:00
Jueves 07:00 - 14:00
Viernes 07:00 - 14:00
Sábado 07:00 - 13:00

Teléfono

+50323981346

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Cardiólogo. Dr. Samuel Merino Barrera publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Cardiólogo. Dr. Samuel Merino Barrera:

Atajos

Compartir