08/12/2026
¿Te cuesta confiar en los demás?
¿Sientes que necesitas controlar todo para que las cosas salgan bien?
¿O eres de las personas que evita los conflictos porque prefieres no salir lastimada?
Aunque parezcan comportamientos opuestos, ambos pueden surgir de la misma experiencia: la traición.
Y no, la traición no siempre tiene que ser un evento trágico.
A veces comienza con una promesa que no se cumplió.
Con alguien que no estuvo cuando lo necesitabas.
Con una decepción que te enseñó, sin darte cuenta, que confiar podía doler.
Entonces aprendemos a protegernos.
Unos controlando.
Otros alejándose.
Otros dejando de pedir ayuda.
No es porque haya algo malo en nosotros; es porque nuestro corazón aprendió una forma de sentirse seguro.
La buena noticia es que aquello que aprendimos... también podemos transformarlo. 🌿