10/18/2022
ORACION AL NIÑO DE ATOCHA PARA PETICIONES URGENTES Y DESESPERADAS
Infinito, Supremo e Inmenso Niño de Atocha,
yo te saludo, bien mío, queridísimo Infante,
yo te bendigo y alabo en este día
ante Ti me presento ¡oh, amado Niño!
lleno-a de fe, esperanza y confianza
pues sé que en Ti está mi consuelo y alegría,
no me desampares bondadoso Niño
en esta tan angustiosa necesidad que me embarga,
te pido desde lo más intimo de mi ser
me des tu valiosísima ayuda para solventar
esta desesperada situación por la que estoy sufriendo.
Seguir leyendo
Soberano Niño de Atocha,
de Ti depende mi tranquilidad y felicidad,
pues Tú, amado Niño, con solo querer
haces cuanto quieres
Tú, mi adorado Niño,
solo con tres dedos sostienes el vasto universo.
Poderosísimo Niño de Atocha,
ante cuya soberanía y grandeza me inclino,
ante cuya bondad llego en mi desesperación
buscando amparo y ayuda,
pues sé que siempre eres mi poderoso auxilio
y en tus manitas encuentro solución:
apiádate de mi corazón,
pues eres misericordioso y en tu clemencia confío,
atiende mis suplicas, acepta mis lagrimas,
y concede urgente y satisfactorio remedio y solución
a mis amarguras, a mis grandes preocupaciones.
Tú glorioso Infante mío, escucha benigno mis pedidos,
derrama tus bienes, haz llegar a mí tus favores
y haz, por favor, que consiga lo que necesito:
(hacer ahora la petición con gran fe).
Milagrosísimo Niñito de Atocha
espero en Ti, confío en Ti,
y por Ti sé que puedo lograr cuanto antes
lo que por medio de esta oración te pido;
creo verdaderamente que no saldré desconsolado-a
y me concederás lo que Tú sabes tanto preciso;
espero que mis aflicciones, mis adversidades,
mis necesidades, mis p***s, mis desconsuelos,
me los volverás todos gozos
dando a mis tribulaciones dicha
y a mis prisiones libertad,
pues eres mi dueño y todo mi bien.
Así mismo te ruego que llegado el día
te presentes con un escuadrón de luminosos Ángeles
y recibas mi alma en tus tiernos bracitos
para que descanse gozosamente en Ti
y participe de las delicias celestiales
en tu amable compañía
por los siglos de los siglos.
Amén.