Gabýla

Gabýla Psicóloga | Creadora de contenido psicoeducativo | Desarrollo personal & conciencia emocional

06/05/2026

Sé feliz.

A veces permanecemos demasiado tiempo en lugares, relaciones o etapas que dejaron de hacernos bien. No siempre es porque...
06/04/2026

A veces permanecemos demasiado tiempo en lugares, relaciones o etapas que dejaron de hacernos bien. No siempre es porque nos hagan felices, sino porque nos resultan familiares. Y el cerebro suele preferir la seguridad de lo conocido antes que la incertidumbre del cambio, incluso cuando esa permanencia ya nos está desgastando.

Si esto te resuena, quiero que sepas algo importante: ignorar lo que sientes puede ir apagando poco a poco tu motivación, tu confianza y tu capacidad de disfrutar la vida. Por eso es tan importante aprender a escuchar esas señales internas que aparecen como cansancio constante, desinterés, frustración o la sensación de que ya no estás creciendo.

Elegirse a una misma no significa actuar por impulso ni abandonar todo ante la primera dificultad. Significa reconocer cuándo algo ya no está aportando bienestar, aprendizaje o propósito, y permitirte tomar decisiones más alineadas con lo que realmente necesitas.

El miedo al cambio es natural. De hecho, suele aparecer justo cuando estás a punto de salir de una zona conocida. Pero sentir miedo no siempre es una señal para detenerte; muchas veces es la evidencia de que estás avanzando hacia algo nuevo.

Confía en tu capacidad para construir caminos diferentes. Ninguna decisión define toda tu historia, pero cada elección consciente puede acercarte un poco más a la vida que deseas. Y aunque hoy no veas con claridad lo que hay más adelante, sigue avanzando: algunas de tus mejores versiones te están esperando justo después de aquello que te atreves a dejar atrás.

Gᴀʙýʟᴀ 🌸

La adicción casi nunca empieza por el placer… suele empezar por el dolor.Muchas veces se piensa que una persona con adic...
06/03/2026

La adicción casi nunca empieza por el placer… suele empezar por el dolor.

Muchas veces se piensa que una persona con adicción “no tiene fuerza de voluntad” o que simplemente “elige” hacer algo que sabe que le hace daño. Sin embargo, la adicción suele ser una forma desesperada (dañina) de intentar regular emociones que se sienten demasiado intensas, confusas o insoportables.

El cerebro humano está diseñado para buscar alivio del dolor. Cuando alguien atraviesa experiencias difíciles como abandono, rechazo, violencia, pérdidas, soledad emocional o un ambiente donde sus emociones no fueron comprendidas, el sistema nervioso aprende a vivir en alerta o en vacío emocional. En esos estados, el malestar interno puede sentirse tan abrumador que la persona necesita encontrar algo que lo apague, aunque sea momentáneamente.

Ahí es donde pueden aparecer las conductas adictivas. Sustancias, comida, redes sociales, compras, trabajo excesivo, relaciones dependientes o cualquier conducta que genere un alivio rápido. Estas conductas activan circuitos cerebrales de recompensa que liberan dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer y la sensación de alivio. El problema no es que produzcan placer; el problema es que enseñan al cerebro que esa es la única forma de sentirse mejor.

Con el tiempo, el cerebro se adapta. Empieza a necesitar esa conducta no solo para sentir placer, sino para dejar de sentir dolor, ansiedad, vacío o angustia. Por eso la adicción no se trata solo de “querer dejarlo”, sino de aprender nuevas maneras de regular el mundo emocional y el estrés interno.

Detrás de muchas adicciones suele haber historias de emociones que no tuvieron espacio para expresarse, necesidades afectivas que no fueron cubiertas o heridas que nunca pudieron ser nombradas. No significa que todas las personas con adicción hayan vivido eventos extremos, pero sí que, en algún momento, la persona aprendió que sentir era demasiado peligroso o demasiado solitario.

Así como el cerebro aprende la adicción, también puede aprender nuevas formas de bienestar. La recuperación no solo consiste en dejar una sustancia o conducta, sino en construir herramientas para reconocer emociones, tolerar el malestar, pedir ayuda, fortalecer vínculos seguros y desarrollar maneras más amables de relacionarse con uno mismo.

Sanar una adicción no es eliminar el dolor de la historia personal, sino dejar de huir de él y aprender a escucharlo sin que controle la vida. Cuando una persona empieza a sentirse comprendida, acompañada y capaz de regular sus emociones, la necesidad de anestesiarse poco a poco pierde fuerza.

La adicción no define a la persona. Muchas veces es la señal de que hubo demasiado dolor y muy pocos recursos para enfrentarlo. Y cuando los recursos comienzan a construirse, también comienza la posibilidad real de una vida más libre, más consciente y más en paz.

Gᴀʙýʟᴀ🌸

06/01/2026
Querida colega de crianza: Los niños no necesitan padres perfectos; necesitan adultos que les hagan sentir vistos, escuc...
05/30/2026

Querida colega de crianza:

Los niños no necesitan padres perfectos; necesitan adultos que les hagan sentir vistos, escuchados y amados. Un hogar emocionalmente seguro es aquel donde un niño puede equivocarse sin miedo a ser humillado, expresar sus emociones sin ser juzgado y sentirse valioso simplemente por ser quien es.

Cuando un niño crece con seguridad emocional, su cerebro aprende que el mundo puede ser un lugar confiable. Desarrolla una autoestima más sólida, una mejor capacidad para afrontar las dificultades y relaciones más saludables en el futuro. Las palabras, los gestos de afecto y la presencia constante de quienes lo cuidan se convierten en una especie de refugio interno que lo acompañará toda la vida.

Muchas veces no recordará cada consejo que recibió, pero sí la sensación de haber sido comprendido, protegido y querido. Esa experiencia puede convertirse en la diferencia entre vivir desde el miedo o crecer desde la confianza.

Y aunque ningún hogar está libre de errores, cada acto de escucha, cada abrazo sincero y cada momento de conexión tiene el poder de sembrar algo valioso. Porque cuando un niño se siente seguro en el amor de quienes lo rodean, descubre que también puede sentirse seguro de sí mismo. Y esa es una de las herencias más poderosas que un ser humano puede recibir.

Gᴀʙýʟᴀ🌸

La infancia es el lugar donde el cuerpo aprende si el amor se siente seguro o si hay que mantenerse alerta. Y cuando un ...
05/29/2026

La infancia es el lugar donde el cuerpo aprende si el amor se siente seguro o si hay que mantenerse alerta. Y cuando un niño crece entre rechazo, críticas, frialdad emocional o afecto impredecible, muchas veces desarrolla una forma de protegerse: no depender, no mostrarse vulnerable, no dejar que nadie entre demasiado.

Con el tiempo, esa protección se vuelve costumbre. El cuerpo se tensa antes de confiar. Un abrazo puede sentirse invasivo, incómodo o incluso peligroso, aunque la mente sepa que viene desde el cariño. No porque la persona no tenga amor dentro, sino porque aprendió a sobrevivir cerrando ciertas puertas emocionales.

Pero las heridas emocionales no son condenas permanentes. El cerebro y el corazón también pueden reaprender. A veces, todo empieza con algo pequeño: una persona paciente, un vínculo seguro, una conversación sincera o el descubrimiento de que recibir afecto no siempre implica perderse a uno mismo.

Y aunque haya adultos que todavía no sepan cómo quedarse en un abrazo, eso no significa que sean incapaces de sanar. Muchas veces, detrás de la distancia, sigue viviendo un niño que solo necesitaba sentirse seguro para bajar la guardia.

Gᴀʙýʟᴀ🌸

Hay personas que..
05/28/2026

Hay personas que..

05/26/2026

Amaneciendo en CDMX 🇲🇽

Address

Del Rio, TX
78840-78843, 78847

Website

Alerts

Be the first to know and let us send you an email when Gabýla posts news and promotions. Your email address will not be used for any other purpose, and you can unsubscribe at any time.

Contact The Practice

Send a message to Gabýla:

Featured

Share

Category