05/21/2026
¿Te has preguntado por qué algunas personas se sienten intensamente atraídas por relaciones que también las lastiman?
Desde la psicología clínica, esto no es casualidad ni “mala suerte”. Es, muchas veces, el resultado de una asociación temprana entre placer y dolor que queda codificada a nivel subconsciente.
Cuando en etapas tempranas de la vida una figura significativa combina afecto y agresión —por ejemplo, momentos de cuidado seguidos de rechazo, crítica o incluso violencia— el sistema nervioso aprende algo muy específico:
la conexión emocional puede venir acompañada de malestar… y aun así sentirse deseable.
Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado dentro de la teoría del apego y los modelos de refuerzo intermitente. El refuerzo intermitente —donde el afecto aparece de forma impredecible— es particularmente potente: genera mayor activación dopaminérgica y fortalece el vínculo, incluso cuando es disfuncional.