06/23/2026
Cuando pensamos en autoabandono
solemos imaginar algo evidente.
Una adicción.
Una conducta destructiva.
Una crisis.
Pero muchas veces el autoabandono no se ve así.
Se ve como aprender a ser quien los demás necesitan que seamos.
Como acostumbrarnos a ignorar el cansancio.
Como seguir funcionando aunque algo dentro de nosotras lleve tiempo pidiendo atención.
Como vivir tan ocupadas sosteniendo responsabilidades, expectativas y roles, que dejamos de preguntarnos quiénes somos cuando todo eso se hace a un lado.
Lo más difícil: estas formas de alejarnos de nosotras mismas no nacieron para hacernos daño.
Nacieron para ayudarnos a sobrevivir.
Por eso este trabajo no es juzgarnos.
Es observarnos con honestidad.
Reconocer qué aprendimos.
Reconocer qué ya no nos sirve.
Y comenzar, poco a poco, a volver a nosotras.
El cuerpo ha estado presente durante toda la historia.
Guardando memorias.
Guardando emociones.
Guardando silencios.
Esperando el momento en que estemos listas para escucharlo.
¿Cuál ha sido una de las formas más sutiles en las que te has alejado de ti misma?