07/08/2026
Este fin de semana estuve de paseo con mi familia, en tierra caliente, a un par de horas de Medellín. Fueron días de risas, felicidad, abrazos, buena cmpañía y momentos que quisiera guardar por siempre.
Pero, mientras mi corazón disfrutaba, también cargaba un peso enorme por dentro. Cada vez que abría el celular veía las noticias de la tragedia en Venezuela. Y empecé a sentir una culpa difícil de explicar… culpa por estar bien, por reír, por tener a mi familia viva, por comer delicioso, por tener el privilegio de crear recuerdos mientras otros lo estaban perdiendo todo.
Incluso pensé en no publicar nada. Sentía que mostrar mi alegría era casi una falta de respeto frente al dolor de otros.
Después entendí algo.
La gratitud no compite con la compasión. Agradecer profundamente lo que hoy tenemos no significa ser indiferentes al sufrimiento ajeno. Al contrario, debería despertar en nosotros un corazón más sensible, más generoso y más dispuesto a ayudar.❤️🩹
Hoy miro este fin de semana con ojos de profundo agradecimiento porque fué justo en el momento de la catastrofe y porque nada de lo que damos por hecho está garantizado: la familia, la salud, un plato de comida, una conversación, una risa… todo puede cambiar en un instante.
🙏🏼Mi oración está con cada familia Venezolana que hoy atraviesa esta tragedia. Que Dios les dé fuerzas, esperanza y personas que sean respuesta a sus necesidades.
Y que nosotros nunca necesitemos perderlo todo para aprender a valorar lo que tenemos hoy.🙏🏼 El agradecimiento y la compasión pueden vivir en el mismo corazón🤍💛💙❤️