12/31/2025
Este fin de año ha sido diferente.
Durante mucho tiempo, la costumbre fue celebrar en familia, abrazarnos, reír, compartir la mesa y despedir el año entre brindis, uvas y buenos deseos. Hoy es distinto. Nada de eso sucederá como antes y, honestamente, me está costando aceptarlo.
Hay una mezcla sutil entre el “está bien, no pasa nada” y una melancolía profunda por esos días llenos de algarabía y cercanía.
En medio de este sentir, me encontré con un texto de Jeff Foster que me recordó que no hay nada malo en vivir este momento tal como es. Que también es válido cerrar el año desde el silencio, desde la pausa, desde una energía más introspectiva.
Deseo que este nuevo comienzo nos encuentre más humanos, más sensibles al dolor propio y ajeno. Que en nuestros deseos incluyamos a quienes hoy están sufriendo o atravesando momentos difíciles.
RENUNCIAR A LAS FIESTAS.
Si no te ilusionan las fiestas ni el Año Nuevo, debes saber que no hay nada malo en ti.
Sentirse decaído, ambivalente, apático, irritado, triste, aburrido o desconectado en esta época del año es normal. Sentirse "fuera de lugar" es normal. Si no tienes ganas de celebrar. Si prefieres decir "no" a ciertas personas, reuniones o tradiciones. Si ya no puedes ocultar tu dolor. Si esta época del año te trae pena, enojo o agotamiento en lugar de alegría. ... ¡No hay nada malo en ti! Puedes querer a las personas y aun así necesitar distancia. Un corazón sensible a menudo necesita límites claros. Lo que funciona para otros puede no ser saludable ni adecuado para ti, especialmente considerando todo lo que has vivido este año.
No estás roto. No estás "fracasando" en las fiestas. Esta temporada, date permiso para descansar, para desconectar, para ser honesto. Para celebrar, o no celebrar, a tu manera.
A veces, lo más valiente es dejar de fingir y decir la verdad.
- Jeff Foster-