14/05/2026
📰☯️ ANSIEDAD Y MEDICINA TRADICIONAL CHINA: CUANDO EL CUERPO TAMBIÉN HABLA
En la Medicina Tradicional China (MTC), la ansiedad no se interpreta únicamente como un problema emocional o mental. Desde esta visión milenaria, se considera una manifestación de desequilibrios energéticos que afectan al Shen —la mente y el espíritu— y a órganos fundamentales como el corazón, riñón, hígado y bazo.
Según la MTC, el corazón es el encargado de “albergar el Shen”. Cuando esta función se altera, pueden aparecer síntomas como nerviosismo, insomnio, palpitaciones, inquietud constante y sueños intensos.
Otra desarmonía frecuente es la conexión entre corazón y riñón. Los especialistas explican que, cuando el riñón no logra “anclar” la energía del corazón, surgen sensaciones de vacío interno, miedo, ansiedad, mareos, calor en el pecho y pensamientos repetitivos.
También se relaciona la ansiedad con el estancamiento del Qi del hígado, provocado muchas veces por tensión emocional acumulada. Esto puede generar opresión en el pecho o garganta, irritabilidad, suspiros frecuentes, presión en la cabeza, mareos y visión nublada.
Por otra parte, la debilidad del bazo puede producir exceso de pensamientos, cansancio mental, sensación de “niebla” en la mente, pesadez corporal y acumulación de flema interna.
Entre los síntomas más comunes de ansiedad observados en la Medicina Tradicional China se encuentran: ✔️ Presión en la cabeza
✔️ Mareos
✔️ Respiración superficial
✔️ Tensión cervical
✔️ N**o en el estómago
✔️ Sudoración
✔️ Sensación de irrealidad
✔️ Insomnio
✔️ Palpitaciones
✔️ Vista borrosa
Para equilibrar estos estados, la MTC recomienda prácticas como la respiración abdominal lenta, capaz de ayudar al descenso del Qi y a calmar el Shen.
Asimismo, disciplinas como el Tai Chi y el Qigong son consideradas herramientas valiosas gracias a sus movimientos suaves, trabajo de raíces y apertura del pecho, favoreciendo la estabilidad física y emocional.
Los especialistas también destacan la importancia de dormir correctamente, mantener horarios regulares de alimentación y reducir el exceso de estimulantes como café, alcohol y sobreexposición a pantallas, factores que pueden agitar aún más.