19/01/2021
Existen diferentes maneras de afrontar un mismo acontecimiento como personas existen en el mundo. Cada cosa, cada desgracia o cada alegría, es vivenciada de manera diferente por cada uno de nosotros.
Sin embargo, cuando hablamos del dolor todos sabemos rápidamente de que estamos hablando, sabemos que el dolor es lo inevitable que nos pasa, aquello que duele aún no queriendo que duela, es lo que nos falta o perdimos, es el deseo que no se cumple o la creencia negativa que tenemos de nosotros mismos, en realidad puede ser cualquier cosa. El dolor va ser siempre inevitable, lo que es opcional es el sufrimiento.
Cuando sufrimos una desgracia, el dolor que aparece nos transforma, como sí nos volviese elásticos. El dolor pone a prueba nuestro poder de resiliencia, a sacar de 'quién sabe dónde' fuerzas para hacer frente a esa adversidad. Nos desafía hacer uso de habilidades que ni siquiera sabíamos que teníamos, nos obliga a modificarnos y a entender la vida de una manera diferente. Lejos de rompernos, el dolor nos vuelve resistentes, nos cambia, nos fortalece.