01/07/2026
EL MISTERIO DE LOS OPUESTOS - ACERCAMIENTO A LA TEORÍA DEL YIN-YANG
Todos y cada uno de los aspectos de la vida diaria siguen la pulsación natural del universo, ese código binario, encendido-apagado, luz-oscuridad... toda la naturaleza pulsa en una danza constante que viaja entre estos dos polos de la energía, brotan y desaparecen, arden y se apagan, todo tiene un opuesto complementario, que hace que uno no pueda existir sin el otro.
Todo tiene una naturaleza bipolar, en cada cosa, fenómeno, o ser, pulsan, laten, dos fuerzas aparentemente opuestas y complementarias.
Vida-muerte, bueno-malo, luz-oscuridad, sonido-silencio, calor-frío, movimiento-quietud, mente-cuerpo, masculino-femenino…
Cuenta una leyenda de China que cuando Pangu, el Dios de la creación, vio que el Cielo y la Tierra estaban bien formados y estables, murió, pero antes usó su cuerpo para crear un mundo pródigo y hermoso. Sus miembros se convirtieron en montañas, su sangre dio origen a los ríos, sus músculos formaron los campos, y su piel y pelo se convirtieron en miríadas de plantas y animales. El aire que exhaló formó el viento y las nubes, y su sonido llegó a ser el rugido de los truenos. Su sudor se transformó en el rocío de la mañana y la nutritiva lluvia.-
Pero cuando el ojo izquierdo de Pangu se convirtió en el Sol y el ojo derecho en la Luna, el universo se dividió en Yin y Yang, “izquierda masculino” y “derecha femenino”, la gran dualidad sobre la que se desarrolla la teoría oiental de los opuestos complementarios.
La teoría de Yin y Yang indica que todas las cosas en la naturaleza poseen dos lados contrarios pero complementarios.
Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista.
Generalmente, las cosas en movimientos violentos, exteriores, ascendentes, calientes o brillantes son consideradas como Yang.
Las cosas relativamente tranquilas e interiores, dirigidas hacia abajo, frías o apagadas están consideradas como Yin.
En cuanto al Cielo y la Tierra, el Cielo que es luminoso y claro está considerado como Yang, y la Tierra que es pesada y opaca está considerada como Yin.
En cuanto al agua y el fuego, el agua pertenece a Yin porque es fría y húmeda, mientras que el fuego pertenece a Yang porque desprende calor y quema.
La teoría de Yin y Yang explica que los cinco elementos (madera, agua, fuego, tierra y metal) representan la relación fundamental de los cambios. Los cinco elementos están en perpetuo movimiento condicionando a la generación mutua e inhibición recíproca, en donde el Yin y el Yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye.
El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de v***r en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).
Los antiguos chinos decían cada cosa se podía definir por su longitud, su espesor, su delgadez, etc. Solían hacer una clasificación para todas las cosas: si eran gordas, largas, altas y estaban situadas en el lado izquierdo eran catalogadas como Yang; en cambio, las cosas pequeñas, cortas, bajas y situadas en el lado derecho eran clasificadas como Yin.
El Yin es lo femenino, la tierra, la luna, la noche, la sombra, la quietud, lo descendente, lo movedizo, lo frío, lo blando.
El Yang es lo masculino, el cielo, el sol, el día, la luz, la actividad, el movimiento, lo ascendente, lo caliente, lo duro.
El Yin es el reposo y el Yang el movimiento, y en interacción generan ciclos constantes de cambio en el que cada uno se convierte en otro, cuando el Yin mengua aparece el Yang y viceversa. Es una increíble interacción que genera emanaciones de energía que dan vida a todos los seres.
A diferencia del pensamiento occidental, donde los opuestos se contraponen sin ninguna relación entre ellos como si fueran dos cosas separadas, el entendimiento oriental del Yin y el Yang nos invita a percatarnos de que en la dualidad está la verdadera unidad, porque los opuestos no pueden existir el uno sin el otro.
Por lo tanto, tratar de estar en armonía, aceptando y aprendiendo a mantener ese equilibrio tan preciado en nuestro interior y en nuestro exterior es otro de los ojetivos de la práctica del Taijiquan, del Yoga y del Qigong.
Estamos conectados a la naturaleza, y vivir en armonía es lo que mantiene fuerte nuestro cuerpo, sana nuestra mente y libre nuestro espíritu. Desde hace más de dos décadas nos dedicamos a la práctica del Tai Ji Quan desde su faceta TERAPÉUTICA, de la misma forma que practicamos los ejercicios de la Medicina Tradicional China (Qi Gong).
Yayne González por Ai Jing Tao de Uruguay
Agendese con nosotros para su primera clase en forma gratuita, enviando mensaje o llamando al 099 296 746