20/05/2026
Los tornillos canulados son dispositivos ortopédicos huecos en su interior, diseñados para deslizarse sobre una guía metálica y fijar fracturas de forma mínimamente invasiva. En las fracturas de cadera (específicamente en el cuello femoral), se suelen utilizar entre 2 y 3 tornillos en configuración de triángulo invertido para comprimir y estabilizar el hueso.
Indicaciones clínicas:
Pacientes jóvenes y activos: Es el tratamiento de elección para conservar la articulación propia.
Fracturas estables o no desplazadas (Garden I y II): Tienen una alta probabilidad de consolidar sin complicaciones.
Pacientes de edad avanzada con alto riesgo quirúrgico: En casos muy frágiles donde una cirugía mayor está contraindicada, se prefiere este método rápido y menos agresivo.
Procedimiento y TécnicaGuía radiológica: Se realiza una reducción cerrada (sin abrir la cadera) guiada por un equipo de Rayos X (fluoroscopia) en tiempo real.
Técnica: Se insertan alambres guía a través de la piel y el cuello femoral; sobre ellos, se atornillan los tornillos canulados.
Compresión: Se ajustan los tornillos para aproximar los fragmentos óseos y estimular la cicatrización (consolidación) del hueso.
Ventajas: Mínimamente invasivo: Requiere incisiones muy pequeñas, lo que reduce el sangrado y el daño a los músculos.
Recuperación: Permite una intervención quirúrgica más rápida y, en ciertos pacientes, facilita la movilización y el apoyo de peso de forma temprana.
Precisión: El uso de guías evita perforaciones múltiples e innecesarias en el fémur.
Riesgos y Desventajas:
Fallo en la consolidación (Pseudoartrosis): El hueso puede no soldar correctamente.
Necrosis avascular: Al interrumpirse el riego sanguíneo por el impacto de la fractura o la cirugía, la cabeza del fémur puede deteriorarse.
Desplazamiento secundario: En fracturas inestables, los tornillos pueden perder su agarre, requiriendo una cirugía de revisión, como una prótesis de cadera.