04/06/2026
“Mi humilde opinión…”
Es probablemente una de las frases más utilizadas cuando hablamos de temas complejos. Pero pocas veces nos detenemos a pensar qué significa realmente opinar.
Porque las opiniones no aparecen de forma espontánea. Están construidas con una intención y es convencerte a ti de que lo que yo pienso es correcto.
El gran peligro de basar nuestras decisiones en opiniones es que somos más propensos a cometer errores, porque estamos más influenciados por sesgos y esos errores afectan directamente la imagen de nuestra profesión, a nuestros Pacientes y a los otros profesionales que trabajan con nosotros en forma cooperativa.
Con los años, la experiencia clínica, la práctica deliberada, el estudio y la reflexión se va refinando nuestra capacidad de interpretar mejor la realidad. Pero ojo el pensamiento crítico se debe entrenar, no aparece solo , este no consiste en eliminar los sesgos —porque eso es imposible— sino en aprender a reconocerlos y gestionarlos para que no influyan en tus decisiones
Y quizás una de las cosas más interesantes que ocurre cuando desarrollamos pensamiento crítico es que comenzamos a ser más cuidadosos con nuestras propias certezas.
Así que, ve entrenando tu pensamiento crítico comienza por:
✅Evalúar los argumentos, no a las personas
✅Aprende a reconocer sesgos (los del emisor del mensaje y los del receptor)
✅Pregúntate ¿ quién está firmando esto que interés tiene detrás? ¿Por qué compartes tú esa opinión?
¿esa opinión está sustentada en datos en hechos o sólo en la experiencia del emisor?
🚩Recuerda que detrás de una opinión siempre hay una intención.