06/05/2026
EL SALARIO COMO MAQUINA DE ENRIQUECIMIENTO FISCAL:
La Paradoja de la Voracidad Fiscal y el salario
Pedro L. Naveda S.
Martes, 5 de mayo de 2026
En el complejo tablero de la economía venezolana, la jugada más reciente del Ejecutivo ha dejado a los trabajadores con una sensación de déjà vu financiero. Bajo el velo de "ajustes de protección social", se ha profundizado un modelo que, aunque infla el número final en la cuenta bancaria, vacía el futuro del trabajador y llena de forma opaca las arcas del Estado. Se trata de la institucionalización de la bonificación del salario, una maniobra que trasciende lo económico para convertirse en una trampa fiscal de doble filo.
El Salario en Cuarentena: El Triunfo de lo "No Salarial"
La Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT) es clara en su Artículo 98: "Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad". Sin embargo, la realidad actual muestra un salario mínimo estancado, mientras que los incrementos se desvían hacia el llamado Bono de Guerra Económica (en el sector público) y hacia beneficios sociales no salariales (en el sector privado).
Esta distinción no es semántica, es estructural. Al no tener carácter salarial según lo previsto en el Artículo 105 de la LOTTT, estos montos no tienen "incidencia". Esto significa: a. Cero impactos en prestaciones sociales porque el ahorro por antigüedad, que según el Artículo 92 debe recompensar el servicio y amparar en caso de cesantía, se calcula sobre un salario mínimo famélico. b. Vacaciones y aguinaldos simbólicos: Al no formar parte del "salario normal" (definido en el Artículo 104), las bonificaciones de fin de año se vuelven irrelevantes frente al costo de la vida.
La Ley de Protección de las Pensiones de Seguridad Social a la Caja del SENIAT
El n**o gordiano de esta política se encuentra en la Ley de Protección de las Pensiones de Seguridad Social. Al aumentar la base de las bonificaciones y los beneficios no salariales, el Estado ha creado un mecanismo de recaudación indirecta de una eficiencia implacable.
A través del SENIAT, se exige a las empresas privadas una contribución basada en el total de los pagos realizados (incluyendo estos bonos), destinada a la "protección de las pensiones". No obstante, el destino de este flujo de caja permanece en la sombra.
Veamos la realidad de lo que acontece:
Si se produce un real aumento de salario esto impactaría el patrimonio del trabajador, mejoraría sus prestaciones, el ahorro y su seguridad social, pero nos dicen que un aumento de salario mínimo representaría para el Estado un mayor gasto público y presión inflacionaria.
Si se aumentan los beneficios sociales no remunerativos o bonificaciones no salariales, esto impacta al trabajador, mejora momentáneamente su liquidez, pero le produce una pérdida de derechos a largo plazo. Mientras que el aumento de los beneficios sociales no remunerativos o bonificaciones no salariales, para el estado se produce un aumento de la recaudación fiscal (Vía contribuciones patronales) sin pasivos laborales.
En definitiva, lo que se presenta como una medida de auxilio al bolsillo es, en realidad, un incremento de la voracidad fiscal. El Estado se garantiza más dinero para gastar de forma discrecional, mientras elude su responsabilidad como patrono de garantizar la "justa distribución de la riqueza" que ordena el Artículo 96 de la ley laboral.
La Paradoja de la Inflación Inducida
Aquí es donde la narrativa oficial se quiebra. El argumento para negar el aumento del salario mínimo ha sido, históricamente, la "disciplina monetaria" para evitar espirales inflacionarias. Sin embargo, estamos ante un escenario que los analistas más severos califican como paradoja económica.
1. Restricción de Liquidez Real: Al negar el salario, se destruye el poder de compra real y el ahorro del ciudadano.
2. Expansión del Gasto Fiscal: El dinero recaudado por el SENIAT a través de las contribuciones de los privados entra en el torrente del gasto público sin contraloría, lo que termina inyectando liquidez sin respaldo productivo.
3. Resultado: Se crea inflación por la vía del gasto estatal mientras se asfixia al trabajador bajo el pretexto de "controlar" esa misma inflación.
"Es el perro persiguiéndose la cola, pero en el camino, el perro se queda sin aliento y el dueño de la correa se queda con el trofeo", comentaría cualquier economista de a pie ante este cuadro.
¿Justicia Social o Estrategia de Recaudación?
La exposición de motivos de la LOTTT cita al Libertador Simón Bolívar: "El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social". Resulta contradictorio que, bajo una ley que busca "superar las formas de explotación", se aplique un mecanismo que precariza el trabajo al despojarlo de su valor de reserva (las prestaciones).
A este escenario se le puede llamar "paradoja", pero para el padre de familia que ve sus años de servicio diluirse en bonos volátiles, el término es más duro: es la confiscación silenciosa del futuro laboral. El Estado no solo ha dejado de proteger el trabajo como "proceso social fundamental", sino que lo ha convertido en el principal combustible de su maquinaria fiscal.