03/06/2026
✅️ Radioterapia y quimioterapia constituyen dos pilares del abordaje oncológico actual. Aunque con frecuencia se mencionan de manera indistinta, son modalidades terapéuticas con mecanismos de acción, indicaciones y perfiles de toxicidad claramente diferenciados.
▪ Radioterapia. Tratamiento de acción local. Emplea radiación ionizante de alta energía para dañar el ADN de las células tumorales en una región anatómica definida, induciendo muerte celular. La planificación se sustenta en imágenes tridimensionales (TC, resonancia magnética, PET) que permiten una dosimetría milimétrica y la preservación del tejido sano circundante. Modalidades actuales: radioterapia conformada 3D, IMRT, SBRT, braquiterapia y protonterapia, entre otras.
▪ Quimioterapia. Tratamiento sistémico. Comprende agentes farmacológicos —alquilantes, antimetabolitos, taxanos, antraciclinas, entre otros— administrados por vía intravenosa, oral o intramuscular, que actúan sobre células con elevada tasa de proliferación. La selección del esquema responde al tipo histológico, estadio y características moleculares del tumor.
▪ Abordaje combinado. En la práctica oncológica actual, ambas modalidades suelen integrarse en planes multidisciplinarios junto a cirugía, inmunoterapia, terapias dirigidas y hormonoterapia. La secuencia y combinación se determinan según el caso clínico individual.
▪ Efectos adversos. La radioterapia produce efectos predominantemente locales (radiodermitis, fatiga, mucositis); la quimioterapia, efectos sistémicos (mielosupresión, náuseas, alopecia, neuropatía periférica). Los protocolos de soporte actuales permiten prevenir y mitigar buena parte de estas manifestaciones.
El conocimiento del propio tratamiento mejora la adherencia terapéutica, facilita la comunicación con el equipo tratante y contribuye a una experiencia más informada y segura.
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