11/04/2026
Febrero no fue un mes fácil, y creo que también merece ser contado así, sin filtros.
En enero me propuse hacer un resumen de todos los meses, y ese primer mes lo logré. Fue bonito, ordenado, claro. Sentía que este año iba según el plan. Sin embargo, llegó febrero con expectativas altas, con una energía bonita de nuevos comienzos.
El 1 de febrero (domingl) tuve una primera reunión del mes, tenía planes, me inscribí en el gimnasio… todo parecía arrancar bien.
Pero el 2 de febrero todo cambió. Recibimos una noticia que no era ni buena ni mala, pero sí lo suficientemente grande como para moverlo todo. Implicaba cambios, reestructuración, desorden. Teníamos que mudarnos.
Y así comenzó, probablemente, el mes más complejo que he vivido en los últimos años. ¿Cómo planificas una mudanza de municipio, de ciudad, de territorio, en tan solo 28 días?
Febrero no fue un mes de rutinas perfectas ni de estabilidad. Fue un mes de reestructuración, de sostenerme en medio del movimiento. No fue un mes “productivo” en el sentido tradicional, pero sí profundamente transformador.
Y así se vio febrero. Esta vez no en momentos, porque la verdad es que fueron muchos y muy complejos, sino en personas. Personas que estuvieron allí para apoyarme en lo movido que fue este mes, personas que me hicieron darme cuenta de lo afortunada que soy por tenerlas en mi vida.
Y también fue un mes que me permitió entender mejor el tipo de persona que soy y el tipo de persona que es Roger, mi esposo: personas resilientes, aguerridas, capaces de atravesar este y mil retos más.
Obviamente, todo este trajín trajo mucho movimiento y dejó varias cosas fuera de ritmo. Al punto de que sí, todo está un poco atrasado en nuestras vidas. Estoy subiendo en abril lo que se supone era el resumen de febrero, pero por favor ténganme paciencia.
Les prometo que prontito les traigo el resumen de marzo, que esta vez sí fue un poco más tranquilo.
Gracias a las personas especiales de febrero 💜