02/06/2026
Cerrando la serie de vulnerabilidad, ética y compromiso, concluyo con el arquetipo del Sanador Herido.
Carl Jung utilizó a Quirón de la mitología griega, mitad humano, mitad caballo, hijo de Crono y Filira. Fue maestro de Aquiles, Jason y por supuesto, de Hércules.
Quirón era muy sabio y tenía muchísimos dotes de medicina, con lo cual se convirtió en el "mejor sanador del mundo". Sin embargo, en una batalla, una flecha perdida con Sangre de la Hidra le atravesó una rodilla, creando así una herida que no cerraría nunca.
Quirón, al ser inmortal, debía cargar con el dolor de esa herida diariamente, incluso siendo el mejor sanador del mundo, no podía curarse, pero esto no lo apartó de su vocación, ayudar a sanar. El peso de la herida se volvió tan duro, que renunció a su inmortalidad para poder descansar, sin antes haber dejado un legado para siempre.
Nosotros los medicos debemos estar conscientes de nuestras limitaciones y nuestras heridas, debemos trabajarlas para que no interfieran o vuelvan a interferir en nuestro desempeño.
No dejes que la soberbia o el ego desmedido te ganen la partida, pero si no te atreves a mirar para tus adentros nunca te conocerás y si al mirar para fuera, lo máximo que logras ver es la punta de tu nariz, literalmente, es problema tuyo.