18/07/2026
Cuando una persona atraviesa depresión, moverse puede sentirse como una tarea enorme. No es falta de voluntad.
Muchas veces hay cansancio, apatía, poca motivación y una sensación real de desconexión con el cuerpo.
Aun así, la ciencia muestra que el ejercicio puede ser una herramienta muy valiosa para acompañar este proceso.
📚 Un metaanálisis publicado en BMJ en 2024, disponible en PubMed (PMID: 38355154), revisó 218 estudios clínicos aleatorizados con más de 14,000 participantes.
Los resultados mostraron que diferentes formas de movimiento, como caminar, trotar, practicar yoga, entrenar fuerza o realizar ejercicio aeróbico, pueden ayudar a reducir los síntomas depresivos.
☝🏽 Esto no significa que el ejercicio sustituya la terapia psicológica, el acompañamiento médico o el uso de medicamentos cuando son necesarios.
Significa que el movimiento puede formar parte del tratamiento y convertirse en una intervención complementaria, accesible y con beneficios reales para la salud mental.
💡 Lo importante es empezar desde donde la persona está. No tiene que ser una rutina perfecta, intensa o larga.
Puede ser una caminata corta, unos minutos de movilidad, una sesión suave de fuerza o simplemente levantarse y mover el cuerpo un poco más que ayer.
A veces, el primer paso no cambia todo de inmediato.
Pero puede abrir una puerta. Y para alguien que está intentando salir de un lugar difícil, moverse también puede ser una forma de volver a sentirse presente, capaz y acompañado por su propio cuerpo.